Enzimas integradas aceleran la degradación de poliésteres en el mar profundo

Poliésteres compostables con enzimas incorporadas se degradaron mucho más rápido que los controles en pruebas costeras y de mar profundo.

Por Redacción Ciencias.UY 22 de octubre de 2026 a las 04:45 4 min de lectura
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Ilustración generada por IA de fragmentos de plástico sobre el fondo marino.

Que un plástico se anuncie como compostable no significa que vaya a deshacerse con rapidez si termina en el océano. Las condiciones de una planta de compostaje —temperatura, humedad y microorganismos— son muy distintas de las del agua de mar, y más aún de las del fondo oceánico, frío y sometido a gran presión. Un equipo de Japón ensayó una manera de cambiar ese comportamiento: mezclar dentro del propio material una enzima que ayude a cortar sus cadenas químicas.

El estudio se centró en varios poliésteres compostables, una familia de plásticos que puede degradarse en condiciones específicas. Durante su fabricación, las y los investigadores incorporaron pequeñas cantidades de enzimas capaces de romper enlaces característicos de esos polímeros. La idea no es que la enzima actúe como un aditivo externo cuando el objeto ya está en el agua: queda distribuida en la película plástica y puede actuar a medida que el material empieza a deteriorarse.

Para poner a prueba la propuesta, compararon películas con y sin enzimas en agua costera y en dos sitios de mar profundo. También realizaron ensayos controlados de presión, analizaron los productos químicos de la descomposición y midieron la demanda de oxígeno asociada al proceso, una señal de que los fragmentos más pequeños pueden seguir siendo transformados biológicamente. Las propiedades mecánicas de los materiales con enzimas fueron similares a las de sus equivalentes sin ellas antes de degradarse.

El contraste fue marcado. A 757 metros de profundidad, algunas formulaciones con enzimas alcanzaron una degradación casi completa en cinco meses, mientras que los controles sin enzimas persistieron mucho más. A 5.503 metros, en cambio, la degradación fue moderada: el resultado muestra que incorporar enzimas ayuda incluso bajo condiciones extremas, pero no elimina las limitaciones de un ambiente tan frío, profundo y con poca actividad microbiana. En agua costera, películas que contenían apenas 0,1 % de enzima también se degradaron rápidamente.

El trabajo no ofrece una solución para los plásticos convencionales, como el polietileno o el PET, ni implica que sea aceptable que cualquier material termine en el mar. Se limita a poliésteres compostables concretos y a las formulaciones evaluadas. Además, degradarse no sustituye la reducción del consumo, la reutilización y una gestión adecuada de los residuos: evitar que el plástico llegue al océano sigue siendo la medida más segura.

Sin embargo, el estudio deja una lección práctica sobre el diseño de materiales. Si un producto está pensado para ser compostable, su destino probable también importa. Diseñar plásticos cuya degradación no dependa exclusivamente de una infraestructura industrial podría reducir la persistencia de ciertos residuos que escapan al sistema de recolección, aunque todavía harán falta pruebas con más productos, escalas de producción y condiciones ambientales antes de trasladar esta estrategia a usos cotidianos.

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Cita original

Huang, Q., Iida, N., Isobe, N., Kabe, T., Omura, T., Ilangovan, M., Kimura, S., Seok, J. H., Nomaki, H., Kasuya, K.-i., & Iwata, T. (2026). Enzyme-embedded polyesters for accelerated biodegradation in the deep sea. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-11192-1

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