Que un plástico se anuncie como compostable no significa que vaya a deshacerse con rapidez si termina en el océano. Las condiciones de una planta de compostaje —temperatura, humedad y microorganismos— son muy distintas de las del agua de mar, y más aún de las del fondo oceánico, frío y sometido a gran presión. Un equipo de Japón ensayó una manera de cambiar ese comportamiento: mezclar dentro del propio material una enzima que ayude a cortar sus cadenas químicas.
El estudio se centró en varios poliésteres compostables, una familia de plásticos que puede degradarse en condiciones específicas. Durante su fabricación, las y los investigadores incorporaron pequeñas cantidades de enzimas capaces de romper enlaces característicos de esos polímeros. La idea no es que la enzima actúe como un aditivo externo cuando el objeto ya está en el agua: queda distribuida en la película plástica y puede actuar a medida que el material empieza a deteriorarse.
Para poner a prueba la propuesta, compararon películas con y sin enzimas en agua costera y en dos sitios de mar profundo. También realizaron ensayos controlados de presión, analizaron los productos químicos de la descomposición y midieron la demanda de oxígeno asociada al proceso, una señal de que los fragmentos más pequeños pueden seguir siendo transformados biológicamente. Las propiedades mecánicas de los materiales con enzimas fueron similares a las de sus equivalentes sin ellas antes de degradarse.
El contraste fue marcado. A 757 metros de profundidad, algunas formulaciones con enzimas alcanzaron una degradación casi completa en cinco meses, mientras que los controles sin enzimas persistieron mucho más. A 5.503 metros, en cambio, la degradación fue moderada: el resultado muestra que incorporar enzimas ayuda incluso bajo condiciones extremas, pero no elimina las limitaciones de un ambiente tan frío, profundo y con poca actividad microbiana. En agua costera, películas que contenían apenas 0,1 % de enzima también se degradaron rápidamente.
El trabajo no ofrece una solución para los plásticos convencionales, como el polietileno o el PET, ni implica que sea aceptable que cualquier material termine en el mar. Se limita a poliésteres compostables concretos y a las formulaciones evaluadas. Además, degradarse no sustituye la reducción del consumo, la reutilización y una gestión adecuada de los residuos: evitar que el plástico llegue al océano sigue siendo la medida más segura.
Sin embargo, el estudio deja una lección práctica sobre el diseño de materiales. Si un producto está pensado para ser compostable, su destino probable también importa. Diseñar plásticos cuya degradación no dependa exclusivamente de una infraestructura industrial podría reducir la persistencia de ciertos residuos que escapan al sistema de recolección, aunque todavía harán falta pruebas con más productos, escalas de producción y condiciones ambientales antes de trasladar esta estrategia a usos cotidianos.
Plastics embedded with enzymes degrade readily in the sea · Nature
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Huang, Q., Iida, N., Isobe, N., Kabe, T., Omura, T., Ilangovan, M., Kimura, S., Seok, J. H., Nomaki, H., Kasuya, K.-i., & Iwata, T. (2026). Enzyme-embedded polyesters for accelerated biodegradation in the deep sea. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-11192-1
Relacionadas por categoría
Ver masEl frente estival de Asia oriental se desplazó al norte y cambió el riesgo de lluvia y calor
Un análisis de 47 años de datos atmosféricos detectó que el frente de lluvias de verano de Asia oriental migró al norte y se asoció con más días de lluvia y calor intensos a la vez.
El final de un glaciar ayuda a explicar cuánto hielo pierde
Un análisis mundial muestra que el lugar donde termina un glaciar —en tierra, un lago, el mar o una plataforma de hielo— se asocia con grandes diferencias en su pérdida de masa.
Los incendios de Nueva Guinea elevan las emisiones de carbono durante una sequía intensa
Imágenes satelitales y estimaciones de emisiones muestran una actividad de incendios excepcional en Nueva Guinea antes de terminar la estación seca de 2026.
Más de la misma fuente
Ver masUna molécula helicoidal gira con la corriente y deja pasar más electricidad
Un experimento con una sola molécula mostró que una corriente eléctrica puede hacerla girar en un sentido controlado y cambiar la facilidad con que conduce electricidad.
Las marismas resisten olas extremas, pero la vegetación tiene límites
Un experimento a gran escala muestra que el suelo de una marisma puede soportar oleaje intenso, mientras su vegetación reduce menos las olas cuando estas crecen.
Un sistema convierte artículos científicos en asistentes reutilizables
Un método empaqueta texto, código, datos y flujos de trabajo de algunos estudios para que una IA pueda ejecutar análisis y responder consultas en lenguaje natural.
Más del mismo autor
Ver masUn mapa revela cómo una región profunda del cerebro se conecta con la corteza
Una resonancia por difusión permitió cartografiar conexiones graduales entre la zona incerta y distintas áreas de la corteza humana.
El frente estival de Asia oriental se desplazó al norte y cambió el riesgo de lluvia y calor
Un análisis de 47 años de datos atmosféricos detectó que el frente de lluvias de verano de Asia oriental migró al norte y se asoció con más días de lluvia y calor intensos a la vez.
El hundimiento del hielo reveló el drenaje de un lago oculto en la Antártida
Un análisis con radar satelital reconstruyó cómo un lago bajo el hielo antártico perdió unos 78 millones de metros cúbicos de agua entre 2016 y 2021.