Las hormonas coordinan funciones tan importantes como el metabolismo, el crecimiento, la reproducción o la respuesta al estrés. Por eso puede resultar sorprendente que toda la masa de hormonas que circula en la sangre de un adulto sano sea, según un nuevo análisis, de apenas unos 40 miligramos. Es decir: menos que el peso de un grano de arroz.
El estudio, publicado en PLOS Biology, no midió una sola hormona, sino que intentó construir una visión de conjunto del sistema endocrino humano. Para eso reunió intervalos de referencia clínicos validados y datos publicados sobre decenas de hormonas circulantes, con el objetivo de estimar cuánto pesan en total, cuántas moléculas representan y cómo se distribuyen entre distintas familias químicas. La imagen que surge es menos intuitiva de lo que suele imaginarse cuando se piensa en “mensajeros” químicos del cuerpo.
La primera sorpresa es que dos hormonas dominan casi todo el panorama. Los autores estiman que adiponectina y DHEAS concentran más del 90% de la masa hormonal total y también de la cantidad total de moléculas circulantes. La adiponectina, producida sobre todo por el tejido adiposo, representa la mayor parte del total en hombres y mujeres. La DHEAS, una forma sulfata de un precursor androgénico producido principalmente por las glándulas suprarrenales, ocupa el segundo lugar y muestra diferencias más marcadas entre sexos.
El trabajo también calculó que, en conjunto, el cuerpo humano tiene del orden de un millón de moléculas hormonales por célula. Esa cifra no quiere decir que cada célula reciba exactamente la misma cantidad ni que todas las hormonas actúen igual, pero ayuda a poner en escala un sistema que muchas veces se describe solo en términos de concentraciones muy pequeñas. Los autores además observaron que las mujeres tendrían, en promedio, cerca de la mitad de moléculas hormonales circulantes que los hombres, una diferencia explicada sobre todo por el peso relativo de las hormonas más abundantes.
Más allá del dato llamativo sobre los 40 miligramos, el valor del estudio está en ofrecer una referencia cuantitativa integrada. En medicina y biología suele conocerse muy bien el papel de hormonas individuales, pero es menos habitual verlas ordenadas dentro de una misma contabilidad general. Esa perspectiva permite comparar abundancias, pensar qué parte de la señal hormonal está realmente disponible para unirse a receptores y explorar cómo la química de cada familia condiciona su modo de transporte o almacenamiento en sangre.
Ese mapa también ayuda a evitar una intuición engañosa: que las hormonas más famosas o las que más cambian con el ciclo menstrual, el estrés o el crecimiento deban ser necesariamente las que más pesan en el total. El estudio muestra que no siempre es así. Algunas hormonas tienen efectos biológicos muy potentes aunque su contribución a la masa total sea pequeña, mientras que otras dominan el inventario circulante sin ser las más mencionadas fuera de la endocrinología.
Como toda síntesis de este tipo, el trabajo tiene límites importantes. Se basa en intervalos de referencia y datos clínicos de poblaciones saludables, de modo que no captura toda la diversidad entre laboratorios, edades, contextos fisiológicos y grupos poblacionales. Tampoco refleja bien variaciones temporales como ritmos circadianos, pulsos hormonales, embarazo o envejecimiento. En otras palabras, no describe “la” sangre de todas las personas en todo momento, sino una referencia útil para adultos jóvenes sanos. Aún con esas salvedades, el resultado ofrece una forma más concreta de imaginar el sistema endocrino: un entramado decisivo para la vida, sostenido por cantidades sorprendentemente pequeñas de materia.
The total mass, copy number, and distribution of hormones in the human bloodstream · PLOS Biology
journals.plos.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Sender, R., Kedar, T., Navon, Y., Raz, M., Bikel, S., Hemi, R., Milo, R., & Fuchs, S. (2026). The total mass, copy number, and distribution of hormones in the human bloodstream. PLOS Biology, 24(6), e3003864. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3003864
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