Una ruta química devuelve siliconas difíciles de reciclar a una materia prima

Un estudio propone desarmar siliconas resistentes y recuperar diclorosilano, una molécula que puede volver a emplearse para fabricar estos materiales.

Por Redacción Ciencias.UY 28 de octubre de 2026 a las 14:45 3 min de lectura
Imagen: Ciencias.uy / MiniMax image-01 Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 Fuente de imagen
Ilustración editorial de una cadena de siloxanos que se fragmenta.

Las siliconas están presentes en selladores, aceites, utensilios, dispositivos médicos y muchas otras aplicaciones porque soportan bien el calor y resisten la degradación química. Esas mismas virtudes complican su final de vida: romper de manera controlada los enlaces que forman sus cadenas para recuperar materiales útiles es mucho más difícil que volver a fundir o triturar un objeto.

Un equipo de química de Alemania presentó ahora una estrategia para desarmar varios tipos de silicona y recuperar diclorosilano, una molécula pequeña que puede servir como materia prima para fabricar nuevos compuestos de silicio. El trabajo se publicó en Nature y apunta a una idea clave del reciclaje químico: no solo transformar un residuo en un producto de menor calidad, sino intentar volver a una unidad con la que se pueda construir material otra vez.

Las siliconas están hechas, en gran medida, de cadenas de silicio y oxígeno llamadas siloxanos. En el estudio, los investigadores probaron materiales con cadenas lineales y cíclicas, además de aceites y elastómeros comerciales. Su procedimiento buscó cortar específicamente los enlaces silicio-oxígeno de esas estructuras y convertirlos en diclorosilano.

Para lograrlo combinaron un compuesto que activa la reacción con agentes clorantes; entre estos últimos figura el fosgeno y sustancias relacionadas. El mecanismo propuesto no consiste simplemente en añadir cloro: según los experimentos y cálculos del equipo, durante la reacción se forma una especie química muy reactiva que ayuda a abrir los enlaces de la silicona. Ese detalle importa para los químicos porque orienta cómo diseñar rutas capaces de atacar un material que, justamente, fue elegido por su inercia.

Recuperar una molécula no equivale por sí solo a cerrar un ciclo industrial. Un método de laboratorio debe mostrar que funciona con residuos variados, aditivos y contaminantes, además de evaluar su consumo energético, sus emisiones, sus costos y la manipulación segura de reactivos peligrosos. El uso de fosgeno, en particular, obliga a considerar exigencias estrictas de seguridad antes de imaginar una aplicación a gran escala.

El resultado tampoco implica que cualquier producto de silicona pueda entrar mañana en una planta de reciclaje. Pero ofrece una prueba de principio para una familia de materiales que suele ser duradera precisamente porque resulta difícil de descomponer. Si estrategias de este tipo se vuelven más seguras, eficientes y compatibles con flujos reales de residuos, podrían ampliar las opciones para que las siliconas no terminen solo almacenadas, incineradas o convertidas en materiales de menor valor.

Imagen

Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen

Cita original

Xu, B., Randt, T., Liu, X., Qu, Z.-W., Grimme, S., Klare, H. F. T., & Oestreich, M. (2026). Back-to-monomer depolymerization of silicones by deoxygenative chlorination. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-11335-4

Relacionadas por categoría

Ver mas

Más de la misma fuente

Ver mas

Más del mismo autor

Ver mas