Una fracción como 1/2 y un entero como 1 parecen pertenecer a clases distintas de símbolos. Sin embargo, ambos permiten razonar sobre cantidades y compararlas. Un estudio realizado con adultos encontró que, mientras hacían ese tipo de comparación, sus cerebros mostraban patrones de actividad relacionados para fracciones y enteros. El resultado aporta evidencia de que estas representaciones pueden organizarse en un espacio común según su magnitud, es decir, según cuánto vale cada número.
El equipo reclutó a 22 adultos; después de exclusiones previstas por el protocolo, analizó las imágenes cerebrales de 20 participantes y las respuestas conductuales de 19. Dentro de un escáner de resonancia magnética funcional de 7 teslas, las personas veían una sucesión de números y debían decidir si cada uno era mayor o menor que el anterior. La tarea incluía seis enteros, entre 0 y 5, y seis fracciones construidas con esos mismos valores.
La resonancia funcional no registra directamente los pensamientos ni la actividad de neuronas individuales. Detecta cambios en el flujo y la oxigenación de la sangre que se asocian indirectamente con la actividad cerebral. Al comparar los patrones medidos para cada símbolo, los investigadores observaron que los números con valores más cercanos tendían a producir respuestas más parecidas en varias regiones. Esa relación se extendía entre los dos formatos: una fracción y un entero de magnitud similar quedaban próximos dentro del patrón de actividad analizado.
La evidencia más específica apareció en una zona parietal, hacia la parte superior y posterior del cerebro, vinculada en estudios previos con el procesamiento numérico. Allí, las preferencias por cantidades pequeñas y grandes seguían una transición gradual sobre la superficie cortical, tanto para enteros como para fracciones. Por eso los autores describen un mapa: no es una imagen de una línea dibujada en el cerebro, sino una organización espacial de respuestas que cambia de manera ordenada con la magnitud numérica.
Esta organización ayuda a precisar una idea cotidiana: comprender una fracción no consiste solo en reconocer sus dos cifras, sino también en ubicar su valor relativo entre otras cantidades. Que las fracciones y los enteros compartan parte de ese ordenamiento durante una comparación respalda la hipótesis de una representación numérica integrada en adultos con educación formal. También permite estudiar con más detalle cómo el cerebro maneja símbolos que expresan la misma noción —la cantidad— con formatos diferentes.
El alcance del trabajo es acotado. La muestra fue pequeña, estaba compuesta por adultos francófonos con formación científica, y el experimento usó un conjunto reducido de números en una tarea específica. Los resultados no indican cómo aprende una persona las fracciones, no diagnostican dificultades de aprendizaje y tampoco permiten atribuir la habilidad matemática a una única región cerebral. Describen, en cambio, patrones observados cuando este grupo de participantes comparó explícitamente cantidades dentro del escáner.
A cortical semantic map integrates fractions and integers in the human brain · PLOS Biology
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Valério, D., Debray, S., Karami, A., Cauté, M., Gravel, N., & Dehaene, S. (2026). A cortical semantic map integrates fractions and integers in the human brain. PLOS Biology, 24(10), e3003820. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3003820
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