Un olor no siempre tiene un significado único para un animal. Una misma sustancia puede anunciar alimento, peligro o una situación ambigua según el contexto y según cómo su sistema nervioso combine la información disponible. Un estudio en el nematodo Caenorhabditis elegans muestra que el 1-octanol, un compuesto volátil, activa a la vez señales asociadas con el acercamiento y con el rechazo. El resultado ayuda a observar, en un organismo sencillo, cómo una conducta surge del balance entre mensajes opuestos.
El equipo siguió la actividad de la red nerviosa del animal mientras lo exponía al compuesto y, en paralelo, midió sus desplazamientos. Para ello utilizó imágenes de calcio: cuando una neurona se activa, cambian transitoriamente los niveles de calcio en su interior, y esos cambios pueden registrarse con marcadores fluorescentes. Esta técnica permitió relacionar la actividad de muchas neuronas con dos aspectos visibles de la marcha del nematodo: su velocidad y la frecuencia con que invierte el sentido.
Los registros indicaron que el 1-octanol no entraba al sistema nervioso como una señal simplemente repelente. Distintas neuronas sensoriales transmitían información con efectos opuestos y la intensidad relativa de esas entradas se integraba en circuitos que controlan el movimiento. Cuando el equilibrio cambiaba, también cambiaba la respuesta: el animal podía avanzar con otra velocidad o retroceder con mayor probabilidad.
Esa combinación importa porque cuestiona la idea de que una pista química tenga una sola etiqueta fija, de “buena” o “mala”. En este caso, la conducta depende de cómo se ponderan dos mensajes simultáneos. El experimento no describe emociones ni decisiones conscientes: usa las palabras riesgo y recompensa como un marco para comparar una oportunidad ambiental con un posible peligro. Aún así, ofrece una forma concreta de estudiar cómo una red neuronal transforma información sensorial en una acción observable.
El alcance del hallazgo es acotado. Se obtuvo en una especie modelo, con un odorante y en condiciones de laboratorio, por lo que no demuestra que los mismos circuitos funcionen igual en otros animales ni permite trasladarlo a la toma de decisiones humana. Queda por investigar hasta qué punto este tipo de codificación aparece con otras sustancias, otros contextos y sistemas nerviosos más complejos.
Olfactory combinatorial coding supports risk–reward decision-making in Caenorhabditis elegans · eLife
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Hossain Saad, M. Z., Ryan, W. G., Edwards, C. A., Szymanski, B. N., Awa, L., Kaake, J., Martin, A., Marri, A. R., Jerow, L. G., McCullumsmith, R., & Bamber, B. A. (2026). Olfactory combinatorial coding supports risk-reward decision making in Caenorhabditis elegans. eLife, 14, RP104828. https://doi.org/10.7554/eLife.104828.3
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