Durante años, buena parte de la investigación sobre el carbono marino trató a las bacterias como protagonistas casi exclusivas cuando se habla de aprovechar y transformar la materia orgánica disuelta en el océano. Un estudio realizado en sedimentos de un fiordo del alto Ártico propone que esa imagen está incompleta: los hongos marinos también podrían ser actores importantes, y en algunos casos incluso más eficientes para retener carbono en forma de biomasa.
El trabajo se centró en Kongsfjorden, en el archipiélago de Svalbard, un entorno especialmente valioso para estudiar estos procesos porque sus sedimentos funcionan como zonas activas de almacenamiento de carbono y, al mismo tiempo, están expuestos a cambios rápidos por el calentamiento del Ártico. Allí, los investigadores siguieron el destino de aminoácidos disueltos marcados con isótopos estables de carbono y nitrógeno, una estrategia que permite ver qué microorganismos incorporan ese material y cuánto de ese carbono nuevo queda asociado a su crecimiento.
La conclusión principal fue que una comunidad específica de hongos marinos asimiló esa materia orgánica y mostró una eficiencia metabólica relativamente alta, es decir, una mayor capacidad para convertir una parte de ese carbono en biomasa en lugar de devolverlo enseguida al ambiente. En los sedimentos del fiordo, el número de taxones de hongos que incorporaron esos compuestos fue además muy superior al observado en suelos de tundra cercanos analizados con condiciones experimentales comparables.
Eso no significa que las bacterias dejen de ser centrales en el ciclo del carbono oceánico, pero sí que los modelos pueden estar dejando afuera un componente relevante. Si ciertos hongos ayudan a estabilizar carbono en sedimentos marinos, su papel podría influir en cómo se calcula el almacenamiento de carbono en ecosistemas costeros y polares, justo en regiones donde el cambio climático ya está alterando la temperatura, el hielo, el aporte de nutrientes y la dinámica del fondo marino.
El hallazgo también obliga a revisar una idea extendida: que los hongos en el mar son marginales frente a otros microbios. En los últimos años fueron apareciendo señales de que su presencia y actividad eran mayores de lo supuesto, pero este estudio aporta una medición directa de su participación en la incorporación de compuestos orgánicos simples en un ambiente natural particularmente sensible.
Como ocurre con muchos trabajos de ecología microbiana, el alcance sigue siendo acotado. El estudio se apoya en un tipo de materia orgánica específica, en un conjunto limitado de muestras y en un sitio concreto del Ártico. Todavía falta saber con qué frecuencia esta ventaja de los hongos aparece en otros mares, estaciones del año o condiciones químicas. Aún así, la investigación abre una pregunta importante: si los modelos del carbono marino subestiman a estos organismos, parte de la historia sobre cómo el océano captura y transforma carbono podría necesitar una corrección.
journals.plos.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Trejos-Espeleta, J. C., Bradley, J. A., Coskun, Ö. K., Wehrmann, L. M., Gomez-Saez, G. V., & Orsi, W. D. (2026). Fungi enhance microbial carbon retention in high Arctic fjord sediment. PLOS Biology, 24(6), e3003783. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3003783
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