Más CO2 también está impulsando a los pastos de las sabanas africanas

Un estudio combinó 70 experimentos y 32 años de observaciones para mostrar que el aumento del CO2 favorece el crecimiento de pastos C4 en sabanas secas del sur de África.

Por Redacción Ciencias.UY 19 de agosto de 2026 a las 21:45 4 min de lectura
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Cuando se habla del dióxido de carbono suele pensarse, con razón, en calentamiento global. Pero ese mismo gas también puede alterar de manera directa cómo crecen las plantas. Un estudio publicado el miércoles 19 de agosto de 2026 en Nature encontró que el aumento del CO2 atmosférico favoreció de forma sostenida a los pastos C4, un grupo que domina muchas sabanas tropicales y subtropicales, especialmente en condiciones secas del sur de África.

El resultado desafía una idea bastante extendida en ecología: que estas gramíneas responden poco al aumento de CO2 porque ya cuentan con un mecanismo fotosintético muy eficiente. Según el nuevo trabajo, esa visión era demasiado simple. En ambientes secos, el CO2 extra ayuda a estas plantas a perder menos agua mientras siguen captando carbono, una ventaja que termina traduciéndose en más biomasa.

Para llegar a esa conclusión, el equipo combinó dos tipos de evidencia. Por un lado, reunió un metaanálisis de 70 experimentos en los que se elevó artificialmente el CO2 alrededor de plantas C4. Por otro, analizó 32 años de observaciones de campo en sabanas del sur de África. En ambos casos apareció la misma señal: bajo concentraciones más altas de CO2, los pastos reducen la apertura de sus estomas, las pequeñas estructuras por donde intercambian gases y pierden agua. Eso mejora el uso del agua y, en condiciones secas, favorece el crecimiento.

Los autores estiman que la producción anual de biomasa aérea de estos pastos aumentó 28% a lo largo de tres décadas en las zonas estudiadas. No es un detalle menor. Las sabanas dominadas por gramíneas C4 aportan una fracción importante de la producción biológica terrestre y sostienen redes ecológicas enteras, desde grandes herbívoros hasta regímenes de fuego que moldean el paisaje.

Esa es, justamente, la razón por la que el hallazgo no puede leerse como una simple “buena noticia” para la vegetación. Más pasto no significa automáticamente más carbono almacenado de forma duradera. Parte de esa biomasa puede volver pronto a la atmósfera por incendios, descomposición o consumo animal. Además, un aumento sostenido de la productividad de las gramíneas puede alterar la competencia con arbustos y árboles, cambiar la frecuencia de fuegos y modificar el equilibrio ecológico de las sabanas.

El estudio se apoya en datos sólidos, pero también tiene límites claros. Las observaciones de largo plazo provienen del sur de África, de modo que no se puede asumir que el mismo efecto ocurra con igual intensidad en todas las sabanas del planeta. También queda abierta la pregunta clave sobre el destino final de ese carbono adicional: si permanece en el ecosistema, si pasa rápidamente por los animales y los incendios o si termina compensando solo una pequeña parte del desequilibrio climático más amplio.

Lo que sí deja más claro este trabajo es que el aumento del CO2 no solo cambia la temperatura del planeta: también modifica, desde la fisiología de las plantas, la forma en que funcionan ecosistemas completos. Entender esa respuesta es importante porque ayuda a afinar los modelos climáticos y a anticipar mejor cómo pueden transformarse paisajes que hoy cubren enormes áreas de África y de otras regiones cálidas del mundo.

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Cita original

Simpson, K. J., Staver, A. C., King, J. A., Bond, W. J., Coetsee, C., Pallett, N. C. M., Pellegrini, A. F. A., Raubenheimer, S. L., Ripley, B. S., Val Martin, M., & Osborne, C. P. (2026). Increasing CO2 levels fertilize C4 grass production. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10935-4

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