La semaglutida tardía ralentizó el envejecimiento y alargó la vida en ratonas

Un estudio en ratonas viejas halló que la semaglutida mejoró varias funciones fisiológicas y extendió la vida, con efectos que en parte se parecieron a la restricción calórica.

Por Redacción Ciencias.UY 04 de setiembre de 2026 a las 03:45 4 min de lectura
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La semaglutida se hizo conocida por su uso en diabetes y obesidad, pero un nuevo estudio sugiere que su efecto podría ir más allá del control del apetito y la glucosa. En ratonas de edad avanzada, el fármaco redujo señales asociadas al deterioro biológico, mejoró distintas funciones del organismo y, cuando el tratamiento continuó, también prolongó la vida.

El trabajo, publicado en Nature, se concentró en hembras de la cepa C57BL/6 que ya tenían 20 meses, una edad avanzada para este modelo animal. Durante tres meses, los investigadores administraron semaglutida y siguieron una batería de indicadores vinculados con el envejecimiento. Según el estudio, las ratonas tratadas conservaron mejor su funcionamiento fisiológico y mostraron cambios en sensores metabólicos y reguladores genéticos que suelen asociarse con una vejez más saludable.

Uno de los puntos más interesantes fue la comparación con la restricción calórica, una de las intervenciones más estudiadas para desacelerar el envejecimiento en animales. El equipo observó que la semaglutida reprodujo varios de esos beneficios sin exigir una reducción deliberada de la comida. En algunas pruebas, incluso dejó trayectorias más favorables que la dieta restringida, con mejoras en conducta exploratoria, memoria espacial y control de la glucosa.

La relevancia del hallazgo no está en que exista ya un tratamiento antienvejecimiento listo para personas. Lo importante es que ofrece una pista concreta sobre por qué los agonistas de GLP-1 parecen tener efectos más amplios que la pérdida de peso o el descenso del azúcar en sangre. Si parte de esos beneficios se vincula con rutas biológicas del envejecimiento, el resultado podría ayudar a reinterpretar observaciones clínicas que hasta ahora parecían dispersas.

Al mismo tiempo, conviene leer el trabajo con mucha cautela. Todo el estudio se hizo en ratonas, no en humanos, y además en un solo sexo y una sola cepa animal. Eso significa que no se puede asumir que el mismo efecto ocurra en varones, en otras especies o en pacientes que usan semaglutida por motivos médicos concretos. Tampoco prueba que el fármaco “rejuvenezca” sin costos ni que deba usarse con ese objetivo fuera de ensayos controlados.

Lo que sí deja más claro esta investigación es que una droga ya instalada en la práctica clínica puede convertirse también en una herramienta para estudiar el envejecimiento. En lugar de presentar la longevidad como un destino fijo, el trabajo refuerza la idea de que algunos de sus mecanismos pueden ser modificables. La gran pregunta que queda abierta es cuánto de esa promesa experimental sobrevivirá cuando se la ponga a prueba en organismos más complejos y, eventualmente, en personas.

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Cita original

Feng, Y., Barthez, M., Wang, Y., Chen, Y., Qiu, H., Wang, C.-L., Heydari, K., Delcroix, M., Rasmussen, L. J., Bohr, V. A., & Chen, D. (2026). Late-life semaglutide treatment slows ageing and extends lifespan in female mice. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10940-7

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