Un estudio en ratones muestra que el tubo neural se cierra mediante pasos celulares coordinados

Experimentos e imágenes en embriones de ratón detallan una secuencia de movimientos celulares necesaria para cerrar el tubo neural, un proceso vinculado con la espina bífida.

Por Redacción Ciencias.UY 02 de noviembre de 2026 a las 20:45 3 min de lectura
Imagen: Ciencias.uy / MiniMax image-01 Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 Fuente de imagen
Ilustración editorial de un embrión de ratón en vista dorsal, con los pliegues de tejido que rodean la región donde se forma el tubo neural.

Durante las primeras etapas del desarrollo, una lámina de tejido debe curvarse y cerrarse para formar el tubo neural, la estructura que dará origen al cerebro y la médula espinal. Un estudio en embriones de ratón doméstico (Mus musculus) describe ese cierre como una secuencia coordinada de movimientos celulares, más parecida a unir muchos pequeños puntos de contacto que a subir una cremallera simple.

El equipo siguió con microscopía de alta resolución la zona donde avanza el cierre en embriones de ratón. Allí, las células de la capa superficial extienden pequeñas prolongaciones, exploran el tejido opuesto y forman contactos iniciales. A la vez, otras uniones celulares se contraen y acercan esos contactos hasta que el borde del tubo puede avanzar. Los investigadores combinaron imágenes de embriones vivos con mediciones de la velocidad de cierre y pruebas que interrumpían de manera controlada el funcionamiento de un gen llamado Cfl1 en ese tejido.

Cfl1 participa en el recambio de actina, una red de filamentos que ayuda a las células a cambiar de forma y a moverse. Cuando el gen se alteró en la capa superficial de los embriones, las prolongaciones celulares se volvieron menos dinámicas, las uniones cercanas al punto de cierre se contrajeron menos y el avance fue aproximadamente un 30 % más lento. Cerca de un 30 % de esos embriones presentó espina bífida, una abertura en la región de la columna que resulta de un cierre incompleto del tubo neural.

El resultado no identifica una causa única de la espina bífida ni permite trasladar ese porcentaje a embarazos humanos. Se trata de una modificación genética experimental en ratones y el cierre neural puede diferir entre especies y entre regiones del embrión. Sin embargo, ofrece una descripción más detallada de un proceso que suele permanecer oculto: para que el tejido se una, las células no solo deben tocarse, sino alternar exploración, adhesión y contracción en el orden adecuado.

La investigación también deja preguntas abiertas. Las imágenes no pueden registrar todos esos pasos al mismo tiempo en un embrión vivo, y los autores plantean que la secuencia puede incorporar otros comportamientos celulares o no repetirse igual en otros órganos. Su principal aporte es mostrar cómo un fenómeno visible a escala del embrión depende de decisiones diminutas y coordinadas de muchas células.

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Cita original

Marshall, A. R., Krstevski, A., Crosswell, H., Shah, R., Maniou, E., Greene, N. D. E., Copp, A. J., & Galea, G. L. (2026). CFL1-dependency of discrete cell behaviours driving mouse spinal zippering. PLOS Biology, 24(11), e3004092. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3004092

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