La luz del atardecer prepara la metamorfosis de una esponja marina
En una esponja marina, la caída de la luz al atardecer deja preparado el genoma de las larvas para responder a la señal local que inicia su metamorfosis.
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En una esponja marina, la caída de la luz al atardecer deja preparado el genoma de las larvas para responder a la señal local que inicia su metamorfosis.
El ADN de las branquias de peces caribeños reveló una comunidad microbiana propia y bacterias con genes para obtener energía de compuestos de azufre.
Un experimento con peces de la Gran Barrera de Coral encontró que la exposición temprana al ruido de lanchas a motor reduce su crecimiento y empeora su capacidad de escapar de depredadores.
Un estudio con telemetría satelital siguió durante hasta 418 días a tortugas verdes de morfotipo amarillo y halló que varias permanecen ligadas a una sola isla de Galápagos.
Un estudio en Scientific Reports sugiere que la colonización del interior de conchas vacías durante el Ordovícico creó un nuevo nicho ecológico y ayudó a transformar los ecosistemas marinos.
Un estudio halló que larvas de caracoles de ventilas hidrotermales habrían pasado por aguas superficiales para alimentarse y dispersarse antes de regresar al fondo marino.
Un estudio con sonar y cámaras submarinas encontró corales vivos a 54 metros de profundidad frente a Benín, donde desde los años 60 se pensaba que el arrecife había desaparecido.
Un estudio halló que delfines mulares del Adriático siguen a barcos de arrastre para alimentarse, una señal del impacto de la pesca intensiva.
Un estudio frente a California muestra que muestras repetidas de agua de mar pueden estimar la diversidad genética de delfines sin capturarlos ni tomar biopsias.
Un estudio halló que las rayas murciélago cambian su conducta al detectar en el agua una señal química emitida por otra raya asustada, un mecanismo nunca documentado antes en este grupo.
Un seguimiento satelital de una pequeña población de ballenas jorobadas mostró que, aunque casi todas permanecen en un rango muy acotado, una hembra recorrió miles de kilómetros a través del mar Arábigo.
Un estudio en eLife describe cómo Vibrio atlanticus inmoviliza, rodea y destruye dinoflagelados ligados a mareas rojas tóxicas cuando le faltan nutrientes.
Un estudio documentó en el océano Índico una franja de 1.200 kilómetros con restos de cetáceos y cinco caídas de ballenas activas, un archivo excepcional para estudiar la vida profunda y la evolución marina.