Una vacuna oral experimental contra Shigella mostró una protección llamativa en adultos en un ensayo controlado. En el grupo que recibió dos dosis, solo 3 de 34 personas desarrollaron shigelosis después de una exposición supervisada a la bacteria, frente a 21 de 26 en el grupo placebo. El resultado no significa que la vacuna ya esté lista para uso masivo, pero sí sugiere que este enfoque podría convertirse en una herramienta relevante contra una infección intestinal para la que todavía no existe una vacuna aprobada.
La shigelosis es una enfermedad causada por bacterias del género Shigella y puede provocar diarrea intensa, fiebre y dolor abdominal. La especie estudiada en este trabajo fue Shigella sonnei, que tiene un peso importante en Estados Unidos. Según la cobertura de Science News, esa bacteria causa unas 450.000 infecciones al año en ese país. A escala mundial, sin embargo, la situación es más compleja, porque otras especies como S. flexneri tienen más peso en muchos lugares.
El ensayo, publicado en The Lancet Infectious Diseases, incluyó a 108 adultos de entre 18 y 49 años con poca inmunidad previa frente a S. sonnei. Los investigadores probaron la vacuna WRSs2, hecha con una versión atenuada de la bacteria, es decir, una forma debilitada pensada para activar defensas sin producir la enfermedad completa. Dos participantes desarrollaron síntomas graves antes de terminar el protocolo y no continuaron, y el análisis principal se concentró en quienes completaron el esquema comparado luego con placebo.
Los voluntarios del grupo principal recibieron dos dosis orales separadas por 28 días, cada una con 500.000 bacterias atenuadas. Casi un mes más tarde, el equipo usó un modelo de infección humana controlada: en un entorno clínico cuidadosamente vigilado, administró una dosis oral de bacterias vivas para comprobar si la vacunación realmente evitaba la enfermedad. Este tipo de diseño no reproduce todas las condiciones del mundo real, pero permite medir con bastante precisión si una vacuna reduce el riesgo en circunstancias experimentales definidas.
Ahí apareció la diferencia más clara. Además de bajar los casos totales de shigelosis, la vacuna también redujo las formas más severas dentro del ensayo. Solo una persona vacunada, cerca de 3% del grupo, presentó síntomas graves como fiebre alta o diarrea excesiva. En cambio, entre quienes recibieron placebo hubo 18 casos graves, equivalentes a 69%. Para un campo donde varios intentos previos habían dado resultados modestos, esa magnitud de protección vuelve al estudio especialmente relevante.
La idea de una vacuna oral tiene además una lógica biológica atractiva. Shigella invade el intestino, así que una inmunización que actúe directamente en ese sitio podría generar defensas justo donde empieza la infección. Esa es una de las razones por las que los investigadores apostaron por una cepa viva atenuada. Un ensayo previo ya había sugerido que esta formulación era segura y bien tolerada, y ahora el nuevo trabajo agrega una señal de eficacia en humanos.
Eso no elimina las dudas importantes. El estudio fue relativamente pequeño y se hizo en adultos sanos de Estados Unidos, no en los niños pequeños de países de ingresos bajos y medios que concentran buena parte de la carga más grave de la enfermedad. Tampoco evaluó la especie de Shigella más frecuente a escala global. Por eso, aunque el resultado sea prometedor, todavía no alcanza para asumir que la vacuna funcionará igual en las poblaciones donde más se la necesitaría.
También queda por ver cuánto dura la protección, si el esquema puede adaptarse a otras variantes de la bacteria y qué ocurre fuera de un modelo de exposición controlada. Los propios autores y la cobertura periodística señalan que harán falta ensayos más grandes y más diversos antes de pensar en una aplicación amplia. En vacunas contra bacterias intestinales, pasar de una señal fuerte en un estudio experimental a un impacto sanitario real suele requerir varios pasos adicionales.
Aún con esas cautelas, el ensayo ofrece una noticia científica concreta: después de décadas de avances parciales, una vacuna oral contra Shigella mostró una reducción marcada de la enfermedad en personas expuestas de forma controlada. Si resultados parecidos se sostienen en estudios posteriores, podría abrirse una vía nueva para prevenir una infección que sigue siendo una causa importante de diarrea bacteriana.
Science News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Rouphael, N., Baqar, S., Dickey, M., et al. (2026). Efficacy of WRSs2, a live-attenuated Shigella sonnei vaccine, against shigellosis in a controlled human infection model in the USA: a phase 2, double-blind, randomised, placebo-controlled trial. The Lancet Infectious Diseases. https://doi.org/10.1016/S1473-3099(26)00224-0
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