La ubicación de las renovables puede volver más resistente a la red eléctrica

Un estudio en Nature Energy sugiere que decidir dónde instalar parques eólicos, solares y líneas de transmisión puede reducir apagones en un clima más cálido.

Por Redacción Ciencias.UY 16 de julio de 2026 a las 07:45 4 min de lectura
Imagen: MIT News | Massachusetts Institute of Technology Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Paneles solares y aerogeneradores conectados por líneas que representan una red eléctrica.

La transición hacia una electricidad con más fuentes renovables no depende solo de cuántos parques solares o eólicos se construyan, sino también de dónde se los ubique. Un estudio publicado en Nature Energy concluye que esa decisión espacial puede marcar la diferencia entre una red capaz de soportar olas de calor y cambios meteorológicos futuros, o una red más expuesta a faltantes de energía y apagones.

El trabajo analizó dos sistemas muy distintos de Estados Unidos, Nueva Inglaterra y Texas, para estudiar cómo cambiarían al mismo tiempo la oferta renovable y la demanda eléctrica en un clima más cálido. Para eso, el equipo combinó proyecciones climáticas de alta resolución, de 12 kilómetros, con modelos del sistema eléctrico a escala de condado. La idea fue mirar no solo cuánto viento o sol habrá, sino cómo coinciden esos recursos con la demanda, las líneas de transmisión y la ubicación de nuevas inversiones.

Los resultados sugieren que diseñar las redes del futuro con datos climáticos históricos puede quedarse corto. Según el modelo, la frecuencia de insuficiencia de recursos podría multiplicarse hasta por cinco hacia mitad de siglo si el planeamiento no incorpora las condiciones climáticas futuras. El problema no aparece tanto por una sola central o un único evento extremo, sino por varios días seguidos con baja generación renovable, combinados con más demanda de refrigeración o con cuellos de botella en la transmisión.

El estudio también muestra que ese riesgo no se reduce necesariamente gastando mucho más, sino cambiando mejor la ubicación de los proyectos. En Texas, una estrategia adaptada al clima futuro mantuvo la suficiencia del sistema con un costo casi nulo adicional al desplazar capacidad eólica hacia el oeste. En Nueva Inglaterra, la mejora requirió una suba más modesta, de 2,34%, mediante más capacidad solar y nuevas líneas cerca de los centros de consumo. En ambos casos, el mensaje es parecido: la resiliencia no depende solo de sumar megavatios, sino de que esos megavatios estén donde más ayudan cuando el sistema está bajo presión.

Ese resultado importa porque muchas discusiones sobre transición energética siguen concentradas en metas agregadas, como instalar más renovables o reducir emisiones, sin prestar tanta atención al mapa fino de la infraestructura. El nuevo trabajo sugiere que el cambio climático puede alterar ese mapa de manera suficiente como para volver obsoletas decisiones que hoy parecerían razonables si solo se miran promedios históricos.

Como toda modelización, el estudio no predice exactamente cómo será cada red en 2050. Se basa en escenarios climáticos y en supuestos sobre expansión renovable, demanda y transmisión, y además se concentra en dos regiones concretas. Aún así, aporta una advertencia útil para otros sistemas eléctricos: planificar la descarbonización con datos climáticos pasados puede subestimar riesgos que ya se están formando, mientras que incorporar proyecciones futuras desde el inicio puede ofrecer una manera relativamente barata de adaptarse.

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Cita original

Qiu, L., Khorramfar, R., Wang, S., Amin, S., & Howland, M. F. (2026). Climate change reshapes resource adequacy risks and optimal renewable energy siting in wind and solar energy systems. Nature Energy. https://doi.org/10.1038/s41560-026-02109-3

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