Terzan 5 lleva décadas desconcertando a los astrónomos. Durante mucho tiempo se lo clasificó como un cúmulo globular, uno de esos enjambres antiguos de estrellas que orbitan alrededor de las galaxias. Pero nuevas observaciones combinadas de los telescopios espaciales James Webb y Hubble sugieren que este objeto es algo mucho más raro: un resto intacto de los bloques primitivos que ayudaron a construir el centro de la Vía Láctea hace más de 12.000 millones de años.
La clave del estudio fue mirar a Terzan 5 con herramientas complementarias. Webb observó en el infrarrojo, una longitud de onda que atraviesa mejor el polvo espeso del bulbo galáctico, la región central y muy poblada de nuestra galaxia. Hubble, por su parte, aportó imágenes acumuladas durante doce años, suficientes para medir desplazamientos mínimos de estrellas individuales y separar cuáles pertenecen realmente a Terzan 5 y cuáles están delante o detrás en ese campo abarrotado.
Con esa combinación, el equipo reconstruyó el diagrama de color y brillo más profundo obtenido hasta ahora para este sistema. Allí apareció un patrón difícil de conciliar con la idea de un cúmulo globular común. En lugar de una sola población antigua de estrellas, como suele ocurrir en esos cúmulos, Terzan 5 muestra varias generaciones. Los autores estiman dos poblaciones principales con edades de unos 12,5 y 4,7 mil millones de años, además de indicios de otra de 3,8 mil millones y señales de formación estelar prolongada hasta hace unos 2,5 mil millones de años.
Ese historial importa porque sugiere que Terzan 5 retuvo gas y elementos pesados durante muchísimo tiempo, algo difícil de sostener para un sistema liviano. Las explosiones de supernovas suelen expulsar ese material e interrumpir la formación de nuevas estrellas, pero este objeto habría sido lo bastante masivo como para seguir reciclándolo. En vez de ser un cúmulo globular típico, podría ser el remanente de uno de los grandes grumos estelares que, al fusionarse entre sí, formaron el bulbo de la Vía Láctea. Por eso los investigadores lo describen como un “fragmento fósil del bulbo”.
La idea no solo ayuda a entender mejor qué es Terzan 5. También ofrece una pista sobre cómo crecieron las galaxias en el universo temprano. Muchos modelos proponen que los discos jóvenes de gas se fragmentaban en grandes condensaciones que migraban hacia el centro y terminaban construyendo el bulbo galáctico. Encontrar en nuestra propia galaxia un objeto que conserve parte de esa historia sería valioso porque permite estudiar de cerca un proceso que en galaxias lejanas solo puede observarse de forma mucho más indirecta.
El trabajo, publicado en Astronomy & Astrophysics, no cierra el tema por completo. Terzan 5 sigue siendo un caso excepcional y hará falta examinar otros sistemas del bulbo para saber cuántos fósiles parecidos sobrevivieron hasta hoy. Además, los autores señalan que futuras observaciones espectroscópicas serán importantes para confirmar mejor la composición de las poblaciones más jóvenes. Aún así, el resultado fortalece una idea que hace unos años parecía extraña: en el corazón de la Vía Láctea todavía podría quedar una reliquia bastante bien preservada de su infancia.
Webb & Hubble reveal relic of our galaxy's formation · European Space Agency
www.esa.int · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Zullo, G., Pallanca, C., Ferraro, F. R., Lanzoni, B., Origlia, L., Massari, D., Dalessandro, E., Fanelli, C., Cadelano, M., Vesperini, E., Crociati, C., Rich, R. M., & Valenti, E. (2026). The multi-age stellar populations of Terzan 5 as revealed by JWST. Astronomy & Astrophysics, 709, A212. https://doi.org/10.1051/0004-6361/202659349
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