Remolinos solares podrían ayudar a explicar cómo nacen las llamaradas

Primeras imágenes de remolinos de plasma en la superficie solar refuerzan una vieja hipótesis sobre cómo se transfiere energía hacia llamaradas y erupciones.

Por Redacción Ciencias.UY 05 de agosto de 2026 a las 12:45 4 min de lectura
Imagen: Science News Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Imagen de alta resolución de la superficie del Sol con remolinos anaranjados de plasma magnetizado.

La superficie del Sol no es una lámina tranquila de gas brillante. Nuevas imágenes tomadas con el telescopio solar Daniel K. Inouye muestran pequeños remolinos de plasma magnetizado en una zona de apenas 19 kilómetros de ancho, y esas estructuras podrían ayudar a explicar cómo se acumula y se libera parte de la energía que termina en llamaradas solares y otras erupciones.

El hallazgo, publicado en Nature, ofrece la primera observación directa en la fotosfera solar de la llamada inestabilidad de Kelvin-Helmholtz. El nombre suena técnico, pero la idea básica es conocida en muchos fluidos: cuando dos capas vecinas se desplazan a velocidades diferentes, una perturbación pequeña puede hacer que el borde entre ambas empiece a ondularse y se enrolle en forma de remolino. Ese comportamiento ya se había visto en nubes, en el océano, en la atmósfera de Júpiter e incluso en capas más altas del propio Sol, pero no se había detectado con este nivel de detalle sobre su superficie visible.

Para conseguirlo, el equipo usó el mayor observatorio solar del mundo, instalado en Hawái, capaz de distinguir detalles mucho más finos que los telescopios anteriores. Las secuencias temporales revelaron una escena más dinámica de lo que se pensaba: en los bordes de concentraciones magnéticas aparecen remolinos pequeños y repetidos, asociados a regiones donde el plasma y el campo magnético interactúan de manera intensa. Según los autores, esas estructuras actúan como una vía eficaz para transportar masa, energía, momento y flujo magnético.

Eso importa porque las llamaradas y otras explosiones solares no dependen solo de cuánta energía hay en el Sol, sino también de cómo esa energía se reorganiza. El estudio propone que estos remolinos pueden retorcer y entrelazar líneas de campo magnético, favoreciendo condiciones que luego desembocan en liberaciones bruscas de energía. No significa que cada remolino produzca por sí solo una llamarada ni que el problema esté resuelto por completo, pero sí aporta una pieza observacional que durante décadas había sido sobre todo teórica.

El trabajo también ayuda a afinar la imagen que la física solar tiene de las capas visibles y subvisibles del Sol. Los resultados encajan con simulaciones numéricas de alta resolución y respaldan la idea de que bajo la superficie observable existen concentraciones magnéticas separadas que se conectan con estructuras más grandes en la fotosfera. Harán falta más observaciones y modelos para saber cuánto pesan estos procesos en distintos tipos de regiones activas, pero la nueva evidencia muestra que incluso remolinos diminutos pueden intervenir en fenómenos solares capaces de afectar el entorno espacial de la Tierra.

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Cita original

Kuridze, D., Woger, F., van Noort, M., Rempel, M., Cameron, R., Rimmele, T., Solanki, S. K., Jaeggli, S. A., Tritschler, A., Uitenbroek, H., Przybylski, D., & Boboltz, D. A. (2026). Ubiquitous Kelvin-Helmholtz instabilities driving plasma mixing on the Sun. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10871-3

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