Ondas sísmicas podrían ayudar a encontrar hielo enterrado más profundo en la Luna

Un estudio propone usar señales sísmicas para distinguir rocas secas de depósitos helados bajo la superficie lunar, una pista clave para futuras misiones que necesiten agua en el terreno.

Por Redacción Ciencias.UY 31 de julio de 2026 a las 16:45 4 min de lectura
Imagen: Berkeley Lab News Center Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Cámara experimental diseñada para simular condiciones lunares y estudiar rocas con hielo

Si las futuras misiones lunares quieren quedarse más tiempo sobre la superficie, una de las preguntas más prácticas no es solo dónde aterrizar, sino dónde conseguir agua. El hielo enterrado en la Luna interesa por razones científicas, pero también porque podría transformarse en recurso: serviría para beber, para producir oxígeno y, en principio, hasta para generar combustible. Un estudio difundido por Berkeley Lab y asociado a un trabajo en Science Advances propone ahora una vía nueva para encontrarlo a mayor profundidad: usar ondas sísmicas.

La idea parte de un problema concreto. En los últimos años crecieron las evidencias de que existen reservas de agua helada en regiones frías de la Luna, sobre todo cerca de los polos. Pero detectar con precisión dónde está concentrada, en qué cantidad y a qué profundidad sigue siendo difícil. Misiones como VIPER fueron pensadas para explorar ese terreno con herramientas directas, pero el sondeo físico tiene un alcance limitado y no puede cubrir por sí solo capas profundas del subsuelo.

El nuevo trabajo intentó responder si la presencia de hielo modifica de manera reconocible el comportamiento de las rocas lunares cuando las atraviesan vibraciones sísmicas. Para eso, los investigadores combinaron un modelo computacional con experimentos en una cámara criogénica y de vacío diseñada para imitar condiciones lunares. En ese sistema, llamado FROST, observaron cómo materiales semejantes al regolito cambian y se deforman a escala microscópica según la cantidad de hielo atrapado en su interior.

El resultado central es que las mezclas heladas y las secas no responden igual. Esas diferencias, trasladadas a modelos geofísicos más amplios, producen firmas sísmicas distinguibles. En otras palabras, un futuro instrumento capaz de registrar cómo viajan ciertas ondas por el subsuelo podría inferir si atraviesa material seco o depósitos con hielo, incluso a profundidades mucho mayores que las alcanzables con perforaciones relativamente cortas.

Esa posibilidad importa porque cambia la estrategia de búsqueda. En vez de depender solo de mapas térmicos, observaciones orbitales o perforaciones puntuales, la sismología podría ofrecer una forma de prospectar regiones extensas y de identificar capas enterradas a cientos de metros de profundidad. Según la nota fuente, el modelo trabajado por el equipo llega por ahora a describir movimientos hasta unos 800 metros bajo la superficie, un rango que excede claramente las capacidades de exploración directa disponibles hoy.

La relevancia no se limita a “encontrar hielo” como un dato curioso. Para programas como Artemis, localizar reservas más accesibles o más abundantes podría influir en decisiones sobre logística, ubicación de equipos y viabilidad de una presencia humana más sostenida. También ayudaría a entender mejor cómo se conservó el agua en la Luna durante tiempos geológicos, una pista importante para reconstruir la historia térmica y química de su superficie.

Al mismo tiempo, conviene no exagerar lo que el estudio ya resolvió. Los resultados provienen de simulaciones de laboratorio y de modelos, no de una validación directa en terreno lunar. El regolito real puede ser más heterogéneo, y cualquier experimento sísmico futuro tendrá que lidiar con condiciones operativas difíciles, ruido instrumental y una geología local compleja. En ese sentido, el trabajo no entrega un mapa listo para perforar, sino una prueba de principio sobre cómo distinguir distintos escenarios subterráneos.

Lo valioso es que amplía el repertorio de herramientas para explorar recursos lunares. Si el hielo enterrado deja huellas mecánicas detectables, la Luna podría leerse no solo con cámaras y perforadoras, sino también escuchando cómo responden sus rocas. Para una exploración espacial que aspira a dejar de ser apenas de visita y empezar a instalarse, esa diferencia puede volverse decisiva.

Imagen

Berkeley Lab News Center · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

DOI del paper

10.1126/sciadv.adz7220

Cita original

Lisabeth, H. P., Schmerr, N., & Siegler, M. (2026). The seismic signature of lunar ice. Science Advances, 12(31), eadz7220. https://doi.org/10.1126/sciadv.adz7220

Relacionadas por categoría

Ver mas

Más de la misma fuente

Ver mas

Más del mismo autor

Ver mas