Las rocas de Jezero guardan la historia de al menos tres episodios de agua en Marte

Datos de Perseverance muestran que rocas del cráter Jezero registran al menos tres interacciones distintas con agua, una historia más compleja que la inferida desde la órbita.

Por Redacción Ciencias.UY 21 de setiembre de 2026 a las 17:45 4 min de lectura
Imagen: NASA Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Panorama de rocas rojizas de la unidad Margin en el borde interior del cráter Jezero, observado por Perseverance.

Las rocas de la unidad Margin, en el borde interior del cráter Jezero, no cuentan una única historia de agua. Las observaciones del rover Perseverance indican que interactuaron con líquidos en al menos tres momentos distintos, bajo condiciones químicas diferentes. El resultado modifica una hipótesis nacida de las observaciones desde órbita: la presencia de carbonatos no se explica solo por el antiguo lago que ocupó el cráter.

Jezero es uno de los lugares de Marte donde mejor se conserva el rastro de ambientes que, hace miles de millones de años, pudieron ser favorables para la vida. Desde el espacio, una franja rica en carbonatos alrededor del cráter parecía una posible línea de costa. En la Tierra, esos minerales pueden formarse en lagos o mares poco profundos. Pero cuando Perseverance llegó a la zona en 2023, encontró principalmente rocas ígneas: materiales formados a partir de magma, no capas de sedimento acumuladas en la orilla.

El equipo estudió más de 185 objetivos rocosos con SuperCam, un conjunto de instrumentos situado en el mástil del rover. El equipo puede disparar un láser a la roca y analizar la luz que emite el pequeño plasma resultante; esa señal permite reconocer elementos y minerales. También compara imágenes detalladas y la luz reflejada por las superficies. Así reconstruyeron qué minerales están en las fracturas y qué cambios químicos ocurrieron después de que la roca se formara.

En las partes altas de la unidad, las rocas contienen cristales grandes de olivino y conservan la textura de un material que se enfrió lentamente bajo tierra. Allí hay pocas señales de alteración por agua. Más abajo, sin embargo, el olivino aparece fracturado y acompañado por carbonatos y sílice. Para los autores, esa diferencia es la primera pista de que el agua no afectó por igual a todo el terreno.

La secuencia propuesta comienza con agua subterránea rica en dióxido de carbono que circuló por las grietas y dejó carbonatos. Después habría ocurrido otra interacción, posiblemente vinculada con el lago antiguo de Jezero o con cambios posteriores en el agua subterránea: parte de esos carbonatos se movilizó y se depositó sílice en los espacios entre los granos minerales. Finalmente, agua caliente atravesó fracturas más jóvenes y formó vetas con sulfato de calcio y fluorita. Esta última señal es compatible con un episodio hidrotermal, es decir, con fluidos calentados en el subsuelo.

La importancia del hallazgo no está en demostrar que hubo vida. Ninguno de estos minerales es una prueba de organismos antiguos. Lo que muestran es un paisaje donde agua y roca se encontraron varias veces, con condiciones cambiantes. Ese tipo de historia ayuda a decidir qué muestras conviene estudiar con mayor detalle para buscar indicios químicos del pasado marciano y a interpretar por qué el cráter es relevante para la astrobiología.

También subraya el valor de medir sobre el terreno. Las observaciones orbitales permitieron localizar la franja rica en carbonatos, pero no podían revelar por sí solas la secuencia de transformaciones dentro de las rocas. Las mediciones de Perseverance afinan esa imagen y muestran que un mismo mineral puede tener orígenes distintos según el lugar y el momento en que se formó.

Quedan incertidumbres importantes. El rover permite ordenar los episodios de alteración, pero no fecharlos con precisión; tampoco puede separar por completo una influencia del lago de otros cambios en las aguas subterráneas. Las muestras que Perseverance recogió en esta región podrían ofrecer respuestas más firmes si algún día se analizan en laboratorios terrestres. Por ahora, el estudio aporta una reconstrucción más detallada de un Marte temprano donde el agua dejó huellas repetidas, pero no necesariamente continuas, en las rocas de Jezero.

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Cita original

Bedford, C. C., Ravanis, E., Wiens, R. C., Clavé, E., Aramendia, J., Madariaga, J. M., Moreland, E., Connell, S., Jones, A., Horgan, B., Forni, O., Garczynski, B., Schröder, S., Williford, K., Kah, L., Stack, K., Mandon, L., Cousin, A., Beck, P., … Brown, A. (2026). Lake- and groundwater-associated alteration of the olivine-rich Margin unit in Jezero crater, Mars. Communications Earth & Environment, 7, Article 728. https://doi.org/10.1038/s43247-026-03997-9

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