Nuevos antifúngicos se acercan a ser más potentes y menos tóxicos

Un estudio en Nature describe una vía enzimática para rediseñar antifúngicos complejos y obtener compuestos que, en pruebas preclínicas, fueron más activos y menos tóxicos que opciones actuales.

Por Redacción Ciencias.UY 29 de julio de 2026 a las 19:00 4 min de lectura
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Fotografía asociada al artículo fuente sobre el desarrollo de nuevos compuestos antifúngicos en laboratorio.

Las infecciones causadas por hongos peligrosos vienen ganando terreno en hospitales y en personas con defensas debilitadas, mientras las opciones de tratamiento siguen siendo pocas y a menudo agresivas para el propio organismo. Un estudio publicado en Nature propone una salida posible: rediseñar una familia clásica de antifúngicos para conservar su potencia y reducir parte de su toxicidad.

El trabajo se concentró en los polienos, un grupo de fármacos al que pertenece la anfotericina B, una herramienta muy valiosa contra infecciones graves pero limitada por sus efectos adversos y por lo difícil que resulta modificar su estructura. En lugar de depender de largas síntesis químicas, el equipo buscó en bacterias enzimas capaces de agregar azúcares y hacer otros retoques sobre estas moléculas complejas. Con ese enfoque generó una biblioteca de variantes nuevas y comparó su actividad, su solubilidad y su toxicidad con la de compuestos ya conocidos.

Varios de esos derivados se desempeñaron mejor que los compuestos de partida. Según los autores, combinar una segunda molécula de azúcar con modificaciones en otra parte de la estructura permitió obtener antifúngicos más activos y menos dañinos en pruebas de laboratorio. Uno de ellos, llamado Nys34, mostró resultados especialmente llamativos en un modelo de aspergilosis invasiva en ratones: redujo la carga del hongo sin señales importantes de toxicidad en esos ensayos. El estudio también sugiere que este derivado no actúa exactamente del mismo modo que la anfotericina B, algo que podría volverlo útil frente a patógenos que ya esquivan tratamientos conocidos.

Además del posible valor terapéutico, la investigación apunta a un problema práctico: fabricar mejores antifúngicos suele exigir procesos químicos largos, caros y poco eficientes. La estrategia enzimática que describe el paper usa fermentación y biocatálisis para producir variantes de manera más limpia y escalable. Si ese enfoque se consolida, podría ampliar una línea de medicamentos que sigue siendo crucial para tratar micosis severas y que hoy tiene pocas novedades en desarrollo.

De todos modos, el avance sigue en etapa preclínica. Los resultados más fuertes provienen de experimentos bioquímicos y de un modelo en ratones, no de ensayos en pacientes. Todavía falta comprobar si estos compuestos mantienen su ventaja en otras infecciones, qué perfil de seguridad tienen a dosis clínicas y si realmente pueden fabricarse a gran escala con costos razonables. Por ahora, el trabajo no cambia la práctica médica, pero sí muestra que aún es posible encontrar mejoras relevantes en una familia de fármacos antigua y difícil de perfeccionar.

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Cita original

Mirza, S. N., Carella, A., Thompson, J. W., Panda, D., McDonald, A. R. I., Crossley, M. D., Thong, W. L., Robins, K. J., Shepherd, S. A., Cliff, M. J., Valero, C., Thom, A., Bromley, M., & Micklefield, J. (2026). Enzymatic glycosylation and amidation reshapes polyene bioactivity. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10834-8

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