Muchas moléculas existen en dos versiones que tienen la misma composición, pero son imágenes especulares entre sí, como una mano izquierda y una derecha. Esa diferencia, llamada quiralidad, importa mucho fuera del laboratorio: en farmacología, una forma puede ser útil y la otra menos eficaz o incluso indeseable. Un estudio publicado en Science Advances propone ahora una manera más sensible de distinguir esas versiones usando luz láser retorcida y observando cómo se fragmentan las moléculas al ser ionizadas.
La técnica combina espectrometría de masas con pulsos láser ultracortos que, además de la polarización habitual, llevan una torsión adicional en su frente de onda. Esa propiedad se conoce como momento angular orbital y suele describirse, justamente, como luz retorcida. En los experimentos, el equipo trabajó con dos versiones quirales del alcanfor y midió los fragmentos cargados que aparecían después de la interacción con el láser. La señal cambió según la combinación entre la “mano” de la molécula y la torsión del haz.
Según el resumen del trabajo, esa estrategia aumentó hasta cuatro veces la capacidad de discriminación quiral frente a enfoques que usan solo polarización circular. Un punto importante es que la diferencia no se leyó con una señal óptica muy débil, sino con conteos de fragmentos en el espectrómetro de masas. Eso vuelve el método más directo desde el punto de vista experimental y sugiere una posible ventaja para analizar muestras donde distinguir enantiómeros sigue siendo difícil o costoso.
El interés práctico no es menor. Distinguir enantiómeros es una tarea central en química analítica, control de calidad y desarrollo de fármacos. Si una técnica de este tipo logra adaptarse a sistemas más variados, podría ofrecer una vía más escalable para estudiar moléculas biológicas o compuestos de interés farmacéutico sin recurrir a pasos químicos adicionales para “marcarlos” antes del análisis.
Por ahora, el avance sigue siendo investigación básica. El estudio se hizo con moléculas de alcanfor en fase gaseosa y con una configuración láser de laboratorio, lejos de una herramienta lista para uso rutinario en la industria o en diagnóstico. También falta comprobar cuánto se mantiene la ventaja en mezclas más complejas y en otras familias de moléculas quirales. Aún así, el trabajo muestra que la forma espacial de la luz, y no solo su color o su polarización, puede abrir nuevas maneras de leer diferencias químicas que hasta hoy eran difíciles de captar.
Twisted laser light distinguishes mirror-image molecules by their fragment counts · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Venugopal, H., Aravind, P., Sajeevan, A., Sen, S., Sinha, A., Giri, S., Dixit, G., Gopal, R., & Sharma, V. (2026). Enhanced chiral discrimination in mass spectrometry with orbital angular momentum beams. Science Advances, 12(23), eaec6549. https://doi.org/10.1126/sciadv.aec6549
Relacionadas por categoría
Ver masDos catalizadores de cobre logran alternar reacciones sobre enlaces de cloro resistentes
Un equipo diseñó un sistema de dos catalizadores de cobre que transforma enlaces carbono-cloro resistentes y modifica PVC en condiciones suaves de laboratorio.
Aíslan un ion de uranio buscado durante más de medio siglo
Un equipo logró aislar y estudiar el uranocenio, una molécula de uranio cargada que permite observar con más detalle cómo se forman sus enlaces químicos.
Tres femtosegundos para observar cómo cambia una molécula
Una técnica de luz ultrarrápida separó etapas de una transformación molecular que antes aparecían mezcladas en una sola señal.
Más de la misma fuente
Ver masDiez átomos ultrafríos para estudiar una regla de la antimateria
Un experimento con átomos de rubidio imita en miniatura cómo un campo eléctrico puede favorecer la creación de pares de partículas en un modelo cuántico.
Una IA ayuda a convertir ideas de química en pruebas para diseñar enzimas
Un sistema traduce instrucciones en lenguaje común a simulaciones y cambios candidatos para enzimas, pero sus propuestas todavía deben comprobarse en el laboratorio.
Un cráneo fósil sugiere que un pequeño dinosaurio del Cretácico estaba adaptado a comer frutos
El cráneo casi completo de Infernogallus jamesi muestra una disposición inusual de músculos y huesos de la mandíbula, compatible con procesar frutos blandos hace más de 66 millones de años.
Más del mismo autor
Ver masDiez átomos ultrafríos para estudiar una regla de la antimateria
Un experimento con átomos de rubidio imita en miniatura cómo un campo eléctrico puede favorecer la creación de pares de partículas en un modelo cuántico.
Una IA ayuda a convertir ideas de química en pruebas para diseñar enzimas
Un sistema traduce instrucciones en lenguaje común a simulaciones y cambios candidatos para enzimas, pero sus propuestas todavía deben comprobarse en el laboratorio.
Un retiro de siete días se asoció con cambios en el cerebro y la sangre, pero no prueba beneficios clínicos
Un estudio observacional siguió a 20 adultos antes y después de un retiro con meditación y otras prácticas. Detectó cambios biológicos breves, sin atribuirlos a una técnica ni demostrar efectos terapéuticos.