Extraer más petróleo y gas sin que aumenten en la misma proporción las fugas de metano no equivale necesariamente a reducir el problema climático. Un estudio sobre Estados Unidos estimó que, entre 2019 y 2024, las emisiones de metano del sector por unidad de energía producida bajaron 11,1 %, mientras la producción creció 8,5 %. Sin embargo, las emisiones totales del sector solo descendieron 3,5 % en el período y volvieron a aumentar levemente entre 2023 y 2024.
La diferencia importa porque la intensidad de emisiones es una relación: compara cuánto metano llega a la atmósfera con la cantidad de petróleo y gas obtenida. Si la producción crece más rápido que las fugas, ese indicador mejora aunque sigan escapando grandes cantidades de gas. Para reducir el calentamiento, lo decisivo es también que baje el volumen total liberado, no solo la proporción por unidad producida.
El metano es un gas de efecto invernadero de vida más corta que el dióxido de carbono, pero con un fuerte efecto de calentamiento. En la industria del petróleo y el gas puede escapar de pozos, tanques, válvulas, tuberías y otras instalaciones. Medir esas pérdidas directamente en todo un país es difícil: muchas fuentes son dispersas y algunas emisiones grandes son esporádicas.
Por eso, el equipo combinó observaciones de los satélites TROPOMI y GOSAT con un modelo inverso de la atmósfera. En lugar de sumar solo lo declarado por cada instalación, este enfoque parte de las concentraciones de metano detectadas en el aire y usa información sobre el transporte atmosférico para estimar de dónde provino el gas. Los investigadores trabajaron con ocho escenarios independientes y calcularon emisiones diarias para el territorio continental estadounidense entre 2019 y 2024.
Sus estimaciones sitúan las emisiones anuales del sector entre 9,3 y 10,4 teragramos durante esos años. El descenso de intensidad fue mayormente gradual y ocurrió sobre todo antes de 2023. Los autores plantean varias explicaciones posibles: equipos más nuevos, una mejor detección y reparación de fugas, y más infraestructura para transportar el gas asociado a la extracción de petróleo en vez de quemarlo o liberarlo. Son hipótesis consistentes con la tendencia, no una demostración de que una causa particular haya sido responsable.
El trabajo también buscó señales de las políticas federales estadounidenses anunciadas desde 2021, incluidas medidas vinculadas a la Ley de Reducción de la Inflación. No encontró una disminución adicional e inequívoca en 2024 que pudiera atribuirse a esas normas. Eso no prueba que las políticas no hayan tenido ningún efecto: el estudio no puede observar el escenario alternativo en el que no existieron, y varias reglas todavía no estaban plenamente aplicadas en el período analizado.
La investigación recuerda otra limitación de cualquier comparación rápida de tendencias: las cifras dependen de cómo se midan las emisiones y de la escala temporal elegida. El modelo ofrece una estimación nacional independiente y con rangos de incertidumbre, pero no reemplaza las mediciones en cada instalación ni permite adjudicar por sí solo una variación a una empresa, una tubería o una regulación concreta. Aún así, muestra por qué vigilar desde el aire las emisiones y distinguir entre intensidad y cantidad total puede cambiar la lectura de una aparente mejora.
U.S. oil and gas methane emission intensity declined 2019–2024 with little indication of federal policy impact · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Chen, A., Daniels, W. S., Huang, Z., Ravikumar, A. P., Jordaan, S. M., Zhang, Z., Feng, L., Liu, H., Murray, L. T., Yu, X., Gaeta, D. C., Morgan, K. L., Yuan, J., & Miller, S. M. (2026). U.S. oil and gas methane emission intensity declined 2019–2024 with little indication of federal policy impact. Communications Earth & Environment, 7, 813. https://doi.org/10.1038/s43247-026-04039-0
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