Los hongos suelen asociarse con bosques, suelos húmedos o materia en descomposición sobre tierra firme. Pero un nuevo estudio sugiere que también podrían cumplir una función importante en el fondo del mar: ayudar a retener carbono en los sedimentos. En un fiordo del Alto Ártico, un equipo de investigadores encontró que ciertas comunidades de hongos marinos incorporan compuestos orgánicos disueltos con bastante eficiencia y favorecen que ese carbono quede almacenado como biomasa microbiana en el lecho marino.
La investigación se concentró en sedimentos de Kongsfjorden, en el archipiélago de Svalbard, una zona que funciona como un punto relevante para el secuestro de carbono y que al mismo tiempo está cambiando con rapidez por el calentamiento del Ártico. Los autores estudiaron qué ocurre con aminoácidos disueltos, moléculas orgánicas pequeñas que sirven de alimento para microorganismos. Para seguir ese rastro usaron una técnica basada en isótopos estables, que permite ver qué organismos incorporan ese material y qué parte del carbono termina retenida en el sistema.
El resultado principal fue que los hongos no eran actores marginales. Más de 80 taxones fúngicos aparecieron vinculados a la asimilación de ese carbono, sobre todo grupos de hongos acuáticos. Además, el trabajo indica que estas comunidades lo procesan con una eficiencia metabólica relativamente alta. Dicho de forma simple: convierten una fracción importante de ese alimento en biomasa propia, en lugar de liberarlo enseguida otra vez al ambiente. Eso ayuda a estabilizar carbono en el fondo marino y puede reforzar el papel de los sedimentos como reservorios.
La idea importa porque los fiordos árticos ya eran considerados zonas especialmente eficaces para enterrar carbono, pero hasta ahora el protagonismo de los hongos marinos en ese proceso estaba poco claro. El nuevo estudio propone que no solo bacterias y otros microbios deben entrar en la cuenta cuando se piensa cómo circula y se conserva el carbono en estos ecosistemas. Si los hongos ayudan a que más materia orgánica quede retenida como biomasa en el sedimento, pasan a ser parte de una pieza climática más amplia.
Eso no significa que los hongos “compensen” por sí solos el cambio climático ni que el hallazgo pueda extrapolarse de inmediato a todo el océano. El trabajo se basa en un fiordo concreto y en un tipo específico de compuestos orgánicos. También muestra un mecanismo biológico, no una solución tecnológica. Aún así, amplía de forma útil la imagen de cómo funciona el almacenamiento natural de carbono en regiones polares, justo cuando esas regiones experimentan el calentamiento más rápido del planeta.
Los autores sostienen que este componente fúngico debería incorporarse mejor a los estudios sobre secuestro de carbono en el fondo marino. La razón es sencilla: si el Ártico cambia, también pueden cambiar las comunidades microbianas que determinan cuánto carbono se retiene y cuánto vuelve a circular. Entender ese detalle puede parecer pequeño, pero en ecosistemas tan sensibles ayuda a afinar una pregunta mayor: cómo responderán los reservorios naturales de carbono a un mundo cada vez más cálido.
Fungi enhance microbial carbon retention in high Arctic fjord sediment · PLOS Biology
journals.plos.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Trejos-Espeleta, J. C., Bradley, J. A., Coskun, O. K., Wehrmann, L. M., Gomez-Saez, G. V., & Orsi, W. D. (2026). Fungi enhance microbial carbon retention in high Arctic fjord sediment. PLOS Biology, 24(6), e3003783. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3003783
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