Glóbulos rojos inspiran nanotransportadores que podrían llevar terapias con más precisión

Un estudio preclínico diseñó vesículas sintéticas inspiradas en glóbulos rojos que lograron transportar cargas muy distintas, circular más tiempo en ratones y reducir parte del reconocimiento por células inmunes.

Por Redacción Ciencias.UY 18 de agosto de 2026 a las 04:45 3 min de lectura
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Imagen asociada al estudio sobre nanotransportadores inspirados en glóbulos rojos

Una de las promesas más repetidas de la nanomedicina es simple de enunciar y difícil de cumplir: llevar un tratamiento al sitio correcto sin que el resto del cuerpo cargue con buena parte de sus efectos. Un equipo de la Universidad Estatal de Ohio presentó ahora una estrategia inspirada en los glóbulos rojos, las células que pasan millones de veces por nuestros vasos sanguíneos sin desatar una alarma inmune. La idea fue construir vesículas sintéticas que imiten parte de esa “discreción biológica” y, al mismo tiempo, puedan cargarse con materiales muy distintos.

El trabajo, publicado en Advanced Healthcare Materials, parte de un problema conocido. Muchas nanopartículas diseñadas para transportar genes, proteínas o fármacos funcionan bien en el laboratorio, pero después el organismo las reconoce como extrañas, las retira rápido de circulación o limita cuánto material útil llega a los tejidos. Las vesículas extracelulares naturales ofrecen una alternativa más compatible con el cuerpo, pero tienen otra desventaja: son difíciles de producir en cantidad, su composición varía y no siempre permiten controlar bien qué llevan dentro.

Para sortear ese cuello de botella, los investigadores ensamblaron vesículas desde abajo usando lípidos y componentes de glóbulos rojos en un sistema microfluídico, una plataforma que mezcla líquidos con precisión en canales muy pequeños. Según el estudio, ese método permitió fabricar partículas con rasgos parecidos a los de las vesículas naturales derivadas de glóbulos rojos, pero con mayor control experimental. El equipo probó además si podían encapsular cargas muy diferentes entre sí, desde fragmentos de material genético y nanopartículas de oro hasta proteínas grandes e incluso vectores virales adenoasociados, usados con frecuencia en terapia génica.

Los resultados más interesantes no estuvieron solo en la fabricación. En ensayos con células inmunes, estas vesículas sintéticas fueron captadas menos por macrófagos y activaron menos a neutrófilos que otras partículas de comparación, una señal de que podrían pasar más desapercibidas para las primeras defensas del organismo. En modelos con ratones también mostraron una circulación sostenida y una distribución que alcanzó órganos como hígado, bazo y pulmones. En otra prueba, los investigadores les añadieron anticuerpos dirigidos a PD-L1, una molécula frecuente en algunos tumores, y observaron captación en organoides tumorales humanos positivos para ese blanco. Eso sugiere que la plataforma podría adaptarse para misiones distintas: desde transportar material para terapia génica hasta dirigir tratamientos a ciertos tejidos o tumores.

El interés del estudio está en que no propone una sola droga nueva, sino una forma potencialmente más flexible de mover terapias ya existentes o futuras. En medicina, ese paso puede ser tan importante como el principio activo mismo. Si un vehículo logra proteger mejor la carga, evitar parte de la vigilancia inmune y concentrarse donde hace falta, podría mejorar tratamientos hoy limitados por toxicidad, baja eficiencia o dificultad para alcanzar ciertos tejidos.

Eso no significa que estemos cerca de una aplicación clínica. El trabajo sigue en etapa preclínica y combina pruebas de laboratorio, organoides y experimentos en ratones. Falta saber si esta estrategia mantendrá su ventaja en organismos humanos, si podrá fabricarse de forma estable a gran escala y cómo variará su seguridad cuando transporte moléculas concretas para enfermedades concretas. También queda por demostrar cuánto de la promesa de “apuntar mejor” a tumores u otros tejidos se traduce en beneficios terapéuticos reales. Aún con esas reservas, el estudio muestra un camino atractivo para uno de los grandes desafíos de la biomedicina: que un tratamiento llegue más lejos sin golpear de más.

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DOI del paper

10.1002/adhm.202504351

Cita original

Nagaraj, C. K., Rima, X. Y., Nguyen, K. T., Culkins, C., Boateng, N., Doon-Ralls, J., Bresolin, A., Huang, X., Li, H., Amid, V., Singh, A. P., Shantaram, D., Amari, A., Hade, M. D., Merriam, N. R., Schultz, Z. D., Harper, S. Q., Saad, N. Y., Magaña, S. M., ... Reátegui, E. (2026). Microfluidic nano-assembly of red-blood-cell (RBC) lipids and components for engineering extracellular vesicles. Advanced Healthcare Materials, e04351. https://doi.org/10.1002/adhm.202504351

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