Una de las grandes trabas para fabricar tejidos u órganos en laboratorio no es solo conseguir las células adecuadas, sino darles una red de vasos sanguíneos que las alimente. Sin ese entramado, el tejido puede parecer prometedor, pero no logra recibir oxígeno y nutrientes de una manera comparable a la del cuerpo. Un equipo del MIT mostró ahora que una señal física muy simple, estirar suavemente un vaso sanguíneo artificial, puede ayudar a ordenar ese crecimiento.
Los investigadores construyeron un “vaso sanguíneo en chip” más pequeño que una estampilla. En el centro del dispositivo formaron una arteria artificial con células endoteliales humanas, las mismas que recubren el interior de los vasos, dentro de un gel nutritivo que también contenía un pequeño imán. Al mover desde afuera otro imán, podían sacudir o estirar ese gel de forma repetida y controlar tanto la dirección como la intensidad del movimiento.
El efecto no fue menor. Cuando la arteria artificial quedaba quieta, aparecían algunos brotes nuevos en posiciones más bien azarosas. En cambio, cuando el sistema se estiraba de un lado a otro, surgían más capilares y el patrón cambiaba según el tipo de estímulo. Con una deformación equivalente a 5% del ancho del gel crecieron muchos brotes nuevos; con 15%, aparecieron menos, pero los que surgieron tendieron a ser más largos. Además, al cambiar la dirección del estiramiento, los nuevos vasos siguieron ese cambio de rumbo.
Ese resultado importa porque sugiere que la arquitectura de una red vascular no depende solamente de cócteles químicos o factores de crecimiento. En tejidos reales, las células también sienten fuerzas: empujes, tensiones y cambios de forma. El trabajo indica que esas señales mecánicas pueden convertirse en una herramienta de diseño para fabricar tejidos más organizados y, en principio, más útiles para implantes, modelos de enfermedad o ensayos de fármacos.
El estudio también buscó una explicación biológica. El equipo redujo la actividad de PIEZO1, un gen que regula canales sensibles a la presión mecánica en la membrana celular. Cuando ese gen fue suprimido en las células endoteliales, la formación de nuevos vasos cayó de manera marcada incluso bajo estiramiento. Eso no prueba por sí solo todo el circuito molecular involucrado, pero sí refuerza la idea de que las células traducen la fuerza física en señales internas que activan la angiogénesis, es decir, el brote de nuevos vasos.
Por ahora se trata de un sistema experimental en chip y no de un tejido listo para uso clínico. Falta saber hasta qué punto esta estrategia puede trasladarse a órganos artificiales más complejos y si permite construir redes vasculares suficientemente robustas para funcionar a largo plazo en el cuerpo. Aún con esas limitaciones, el trabajo ofrece una pista concreta para uno de los problemas más persistentes de la ingeniería de tejidos: no solo hacer crecer vasos, sino enseñarles dónde y cómo crecer.
MIT engineers find a precise way to grow artificial blood vessels · MIT News Research
MIT News | Massachusetts Institute of Technology · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Kheiri, S., Shah, J., Chai, P., Venkatesh, S. A., Flynn, R. A., Kamm, R. D., & Raman, R. (2026). 4D force patterning enables spatial control of angiogenesis. Proceedings of the National Academy of Sciences, 123(28), e2532667123. https://doi.org/10.1073/pnas.2532667123
Relacionadas por categoría
Ver masUna terapia génica personalizada redujo convulsiones graves en dos niños
Un estudio en dos niños con una forma grave de epilepsia ligada al gen SCN2A halló menos convulsiones y mejoras del desarrollo tras una terapia diseñada a medida.
Un analizador de aliento podría ayudar a seguir la cetosis sin análisis de sangre
Un equipo validó en 12 adultos un detector portátil de acetona en el aliento que se acercó al rendimiento de una técnica de laboratorio para seguir cambios del metabolismo graso.
Redes musculares podrían ayudar a medir mejor la recuperación tras un ictus
Un estudio en eLife encontró patrones de coordinación muscular que distinguen la gravedad del daño motor tras un ictus y captan mejor qué pacientes mejoran con la rehabilitación intensiva del brazo.
Más de la misma fuente
Ver masNubes difusas de materia bariónica “pérdida” rodean a la mayoría de las galaxias
Un análisis con ráfagas rápidas de radio sugiere que buena parte de la materia ordinaria faltante del universo está dispersa en nubes muy extendidas alrededor de grupos de galaxias.
Un puente de concreto impreso en 3D muestra cómo construir con menos carbono
Un equipo del MIT diseñó e imprimió un puente de concreto de 2,3 metros con un sistema que adapta el diseño a los límites reales de la impresora, una vía para usar menos material en construcción.
Los campos eléctricos del cerebro podrían explicar parte de su variabilidad momento a momento
Un estudio en monos sugiere que parte de las oscilaciones cambiantes de la actividad cerebral no dependen solo de las neuronas, sino también de los campos eléctricos locales que ellas mismas generan.
Más del mismo autor
Ver masEl LHC encuentra nuevas pistas del plasma primordial en choques de oxígeno
Las cuatro grandes colaboraciones del LHC detectaron nuevas señales de plasma de quarks y gluones en colisiones de oxígeno y neón, lo que sugiere que ese estado extremo puede surgir en sistemas más pequeños.
Los castigos previos pueden dificultar aprender de las recompensas
Un estudio con 159 participantes encontró que, cuando una misma opción arrastra un historial de castigos, aprender de sus recompensas se vuelve más difícil y aumenta la exploración.
Lantana camara: una planta invasora que se propaga sin diversidad genética
Un estudio con 359 plantas de India reveló que Lantana camara, una de las especies invasoras más problemáticas del mundo, se reproduce principalmente por autofecundación y existe como líneas genéticas idénticas.