Un escaneo con luz podría ayudar a detectar antes una enfermedad intestinal grave en bebés prematuros

Un estudio piloto en 96 bebés prematuros probó una técnica con luz visible e infrarroja que distinguió los casos de enterocolitis necrosante, aunque todavía produjo demasiados falsos positivos.

Por Redacción Ciencias.UY 15 de agosto de 2026 a las 04:45 2 min de lectura
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Bebé prematuro acostado en una cama de cuidados intensivos neonatales con barreras transparentes.

La enterocolitis necrosante es una de las emergencias más temidas en las unidades de cuidados intensivos neonatales porque puede avanzar muy rápido y destruir tejido del intestino en bebés prematuros. Un estudio piloto sugiere ahora que un escaneo con luz visible e infrarroja podría ayudar a detectarla antes o con más claridad, sin dolor y sin exponer a los recién nacidos a radiación.

La enfermedad afecta sobre todo a bebés nacidos antes de tiempo, en especial a los de muy bajo peso. Suele comenzar con señales poco específicas, como distensión abdominal, pero puede empeorar con rapidez hasta requerir cirugía para retirar parte del intestino. Esa combinación de inicio súbito y síntomas ambiguos vuelve difícil decidir cuándo intervenir. Por eso, los investigadores buscaron una forma de vigilar cambios en el intestino directamente desde la superficie del abdomen.

El equipo, de Lurie Children’s Hospital y Northwestern University, probó una técnica llamada espectroscopía óptica de banda ancha. La idea aprovecha dos rasgos de los bebés prematuros: su piel es más traslúcida que la de niños mayores y, cuando el intestino pierde riego sanguíneo, cambia de color. Con una sonda apoyada sobre el abdomen, los investigadores iluminaron la zona con luz visible e infrarroja y midieron cuánta luz rebotaba en distintas longitudes de onda. Después, un modelo de aprendizaje automático analizó esos patrones.

En el estudio participaron 96 bebés prematuros. El sistema identificó los 10 casos de enterocolitis necrosante incluidos en la muestra, un resultado alentador para una primera prueba en humanos. Pero eso no significa que la herramienta esté lista para el uso clínico rutinario. También generó una cantidad importante de falsos positivos, algo que podría llevar a alarmas innecesarias o incluso a tratamientos de más si no se mejora su precisión.

Esa es una de las principales limitaciones del trabajo, junto con el tamaño reducido de la muestra. Especialistas ajenos al estudio advirtieron que todavía son muy pocos casos para saber cómo funcionaría la técnica en condiciones reales y en poblaciones más diversas. Los propios autores plantean ahora un ensayo mayor, con controles más frecuentes, para comprobar si el método puede detectar la enfermedad antes de que aparezcan síntomas evidentes.

Si esa validación sale bien, la propuesta tendría una ventaja concreta: podría convertir la vigilancia de una enfermedad devastadora en un control rápido al lado de la cuna, sin procedimientos invasivos. Por ahora, la investigación ofrece sobre todo una prueba de concepto: muestra que la luz puede captar señales del intestino enfermo, pero todavía falta demostrar que eso mejore las decisiones médicas y los resultados para los bebés.

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Cita original

Dodd, A. C., Lehane, A. J., Lee, A., Hurlock, A., Su, Y., Ilahi, I., Lautz, T. B., Backman, V., & Goldstein, S. D. (2026). First-in-human pilot study of broadband optical spectroscopy (BOS) as noninvasive surveillance for necrotizing enterocolitis (NEC). Journal of Pediatric Surgery, 61(5), 162978. https://doi.org/10.1016/j.jpedsurg.2026.162978

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