Cada vez que un centro de datos alimenta procesadores, memorias y aceleradores para inteligencia artificial, una parte de la electricidad se pierde antes de llegar al componente que realmente la usa. Un estudio publicado en Nature Communications propone una forma de recortar ese desperdicio: un chip experimental de conversión de energía que en pruebas de laboratorio alcanzó una eficiencia máxima de 96,2% al bajar una entrada de 48 voltios a 4,8 voltios.
Ese paso puede sonar técnico, pero es central para la infraestructura digital actual. En muchos centros de datos, la energía se distribuye a tensiones relativamente altas y luego debe reducirse para alimentar hardware sensible, como las GPU. Cuanto mayor es esa diferencia entre el voltaje de entrada y el de salida, más difícil resulta hacer la conversión sin perder energía en forma de calor. En sistemas que operan de manera continua y a gran escala, pequeñas mejoras en ese tramo pueden traducirse en un ahorro importante.
El equipo de la Universidad de California en San Diego abordó el problema con una alternativa a los convertidores tradicionales, que suelen apoyarse en componentes magnéticos. Su diseño combina un resonador piezoeléctrico, que transfiere energía mediante vibraciones mecánicas, con una red de pequeños capacitores. Según los autores, esa arquitectura híbrida crea varios caminos para mover la energía, reduce pérdidas internas y permite entregar más corriente que diseños piezoeléctricos previos.
En el prototipo descrito en el paper, esa estrategia logró no solo la eficiencia máxima de 96,2%, sino también una capacidad de salida aproximadamente cuatro veces mayor que la de antecedentes comparables basados en resonadores piezoeléctricos. La mejora importa porque uno de los obstáculos de estas tecnologías era justamente que podían funcionar bien en ciertos escenarios, pero se quedaban cortas cuando había que manejar conversiones grandes de voltaje y corrientes más exigentes.
La relevancia pública del trabajo aparece en el contexto más amplio del consumo energético digital. A medida que crecen los servicios en la nube, la computación de alto rendimiento y los modelos de inteligencia artificial, también aumenta la demanda eléctrica de los centros de datos. La mayor parte de la discusión suele centrarse en cuánta energía consumen los servidores, pero la forma en que esa energía se acondiciona y distribuye también define cuánta termina usándose de verdad y cuánta se pierde por el camino.
Eso no significa que este chip vaya a cambiar por sí solo la huella energética de internet en el corto plazo. Los propios investigadores lo presentan como una tecnología todavía temprana. El dispositivo fue probado como prototipo y aún necesita mejoras en materiales, circuitos y empaquetado para integrarse en equipos reales. Además, los resonadores piezoeléctricos vibran físicamente, lo que complica su montaje con técnicas convencionales de fabricación electrónica.
Aún con esas limitaciones, el estudio aporta una señal interesante: hay margen para replantear un problema que muchas veces se considera casi resuelto. Si estos convertidores logran escalarse y mantenerse eficientes fuera del laboratorio, podrían convertirse en una pieza útil para hacer menos derrochadora la infraestructura que sostiene buena parte de la vida digital contemporánea.
This new chip could slash data center energy waste · ScienceDaily
ScienceDaily · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Ko, J.-Y., Liu, W.-C. B., & Mercier, P. P. (2026). A hybrid piezoelectric resonator-based DC-DC converter. Nature Communications, 17, 4054. https://doi.org/10.1038/s41467-026-70494-0
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