Un chaleco probado en Artemis I podría reducir la dosis de radiación solar

Mediciones hechas durante Artemis I y aplicadas a tormentas solares históricas indican que un chaleco protector podría recortar entre 40% y 60% la radiación que recibiría un astronauta.

Por Redacción Ciencias.UY 13 de agosto de 2026 a las 12:00 5 min de lectura
Imagen: Science News Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Dos torsos de prueba dentro de la cápsula Orion, uno con un chaleco protector negro y otro sin protección.

Uno de los riesgos más difíciles de resolver para volver a la Luna y viajar más lejos no es el despegue ni el aterrizaje, sino algo invisible: la radiación. Un estudio basado en el vuelo de Artemis I sugiere ahora que un chaleco diseñado para cubrir los órganos más sensibles podría reducir de forma importante la dosis que recibiría una persona durante una tormenta solar intensa.

La prueba no se hizo con astronautas, porque Artemis I fue una misión sin tripulación. En 2022, la nave Orion llevó dos torsos de prueba fabricados para imitar el cuerpo humano femenino. Uno viajó con el chaleco AstroRad y el otro sin protección adicional. Ambos llevaban sensores por dentro y por fuera para registrar cuánta radiación absorbían mientras la nave cruzaba regiones especialmente activas del entorno espacial, entre ellas el cinturón interno de Van Allen.

El chaleco no es una armadura total, ni pretende serlo. Está pensado para proteger sobre todo tejidos y órganos donde la radiación puede aumentar más el riesgo de daño a largo plazo, como médula ósea, pulmones, aparato digestivo, mamas y ovarios. Para eso usa un material rico en hidrógeno, que ayuda a frenar parte de las partículas energéticas sin sumar demasiado peso para una misión espacial.

La misión no atravesó una tormenta solar real, y ese detalle importa. Lo que hicieron los investigadores fue usar las mediciones recogidas durante el vuelo para estimar cómo habría funcionado el chaleco si Orion hubiera coincidido con grandes eventos de partículas solares como los de agosto de 1972 y octubre de 1989, dos episodios que suelen usarse como referencia por su intensidad. En esas simulaciones, AstroRad habría reducido la dosis efectiva cerca de 60% en un caso y casi 40% en el otro.

Según el análisis citado por Science News, en el escenario parecido al evento de 1972 la dosis bajaría de 222 milisieverts a 87,5 milisieverts. No es un detalle menor: una exposición así puede cambiar mucho el margen de seguridad de una tripulación cuando sale de la relativa protección del campo magnético terrestre. Los autores calculan además que esa diferencia equivale a ahorrar hasta meses de exposición típica al ambiente radiativo del espacio profundo.

La relevancia del resultado va más allá de este chaleco en particular. Las futuras misiones lunares largas, y más todavía cualquier viaje humano hacia Marte, van a necesitar varias capas de protección contra la radiación: el diseño de la nave, refugios temporales durante tormentas solares y quizá también equipos personales que den tiempo extra cuando aparece una emergencia. Una prenda portátil no reemplaza a un refugio, pero podría ayudar a que la tripulación no dependa de una sola barrera.

También hay límites claros. El estudio no demuestra todavía cómo respondería el chaleco en todas las condiciones reales de una tormenta solar, porque esa parte se reconstruyó a partir de datos medidos en otro entorno radiativo y de modelos anatómicos, no de una emergencia ocurrida durante el vuelo. Además, la prueba comparó dos torsos instrumentados, no personas realizando tareas, por lo que todavía quedan preguntas sobre comodidad, uso prolongado y desempeño en misiones con tripulación.

Aún con esas cautelas, el trabajo aporta algo poco común en este campo: datos obtenidos fuera de la órbita terrestre baja y durante un viaje alrededor de la Luna. En un momento en que la exploración humana vuelve a mirar hacia destinos más lejanos, esa evidencia ayuda a pasar de ideas prometedoras a preguntas mucho más concretas sobre qué equipo hará falta para que un viaje largo sea no solo posible, sino también razonablemente seguro.

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DOI del paper

10.1126/sciadv.adz1892

Cita original

Houri, J. M., Berger, T., Gaza, R., Hussein, H., Schwarz, S., Waterman, G., Matthiä, D., Marsalek, K., Przybyla, B., Aeckerlein, J., Radenhaeuser, M., Kasemann, M., Coderre, K., Segars, W. P., Samei, E., Kapadia, A. J., Lee, K., Laramore, D., George, S. P., ... Milstein, O. (2026). First evaluation of wearable radiation protection for human deep space exploration, as flown on Artemis I. Science Advances, 12(33), eadz1892. https://doi.org/10.1126/sciadv.adz1892

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