Cuando un bosque tropical es talado para agricultura o ganadería, una de las preguntas más difíciles no es solo si vuelve a crecer, sino cuánto de su vida original puede regresar. Un estudio publicado en Nature ofrece una respuesta alentadora, aunque con matices: los bosques tropicales secundarios, es decir, los que rebrotan después del abandono del uso agropecuario, pueden recuperar gran parte de su biodiversidad en unas pocas décadas, pero la vuelta de la comunidad original completa lleva bastante más tiempo.
El trabajo siguió la recuperación de 16 grupos taxonómicos de tres reinos en el Chocó de Ecuador, una región de selva tropical baja muy diversa. Los investigadores compararon parcelas de bosque maduro, parcelas agrícolas activas y 33 bosques secundarios con edades entre 1 y 38 años. Con ese mosaico reconstruyeron qué tan bien resisten distintos grupos biológicos una perturbación fuerte y qué tan rápido regresan después hacia condiciones parecidas a las de un bosque viejo.
Los resultados muestran que la abundancia total y la diversidad de muchos grupos recuperan más de 90% de los valores de referencia en unos 30 años. Pero eso no significa que el ecosistema ya haya vuelto a ser el mismo. La composición de especies, es decir, qué especies concretas están presentes y en qué proporciones, llega en promedio a cerca de 75% de similitud con los bosques maduros en ese plazo y puede necesitar muchas más décadas para acercarse del todo. En otras palabras, un bosque puede verse bastante recuperado desde afuera y aún así seguir siendo distinto en aspectos importantes.
El estudio también encontró que no todos los grupos se comportan igual. Las comunidades de animales móviles que dispersan semillas o polinizan, por ejemplo, mostraron mayor resistencia y se recuperaron más rápido que los árboles o los renovales. Además, la velocidad de retorno pesó entre una y dos veces y media más que la resistencia inicial para explicar cuánto demora en recomponerse la composición de especies. Eso importa porque sugiere que, para acelerar la recuperación, no alcanza con que algunos organismos sobrevivan a la perturbación: también es clave que puedan recolonizar el paisaje con rapidez.
La relevancia práctica del hallazgo va más allá de un solo bosque. Más de la mitad de los bosques tropicales del mundo ya se perdió o degradó, y una gran parte de los que quedan son secundarios. Saber que la regeneración natural puede devolver gran parte de la biodiversidad refuerza la idea de que proteger esos bosques jóvenes no es una medida de segunda categoría, sino una herramienta real de conservación y restauración. También puede ayudar a decidir cuándo alcanza con dejar que el bosque se recupere por sí mismo y cuándo hacen falta intervenciones más activas.
Al mismo tiempo, el trabajo pone un límite claro al optimismo fácil. Que vuelvan la abundancia y la diversidad general no equivale a recuperar enseguida las especies típicas de un bosque maduro. Algunas comunidades, incluidas las del suelo, mostraron recuperaciones mucho más lentas. Por eso estos resultados no reemplazan la necesidad de conservar los bosques antiguos, que siguen siendo irremplazables. Lo que sí muestran es que los bosques secundarios pueden convertirse en aliados poderosos para frenar y revertir pérdidas de biodiversidad si se les da tiempo y protección.
Nature · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Metz, T., Farwig, N., Dormann, C. F., Schaefer, H. M., Guevara-Andino, J. E., Brehm, G., Burneo, S., Chao, A., Chazdon, R. L., Colwell, R. K., Diniz, U. M., Donoso, D. A., Endara, M.-J., Erazo, S., Escobar, S., Falconi-Lopez, A., Feldhaar, H., Garcia Villamarin, M., Grella, N., ... Bluthgen, N. (2026). Biodiversity resilience in a tropical rainforest. Nature, 652, 1232-1239. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10365-2
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