Confirman la pérdida del último lago epishelf del Ártico canadiense

Un estudio reconstruyó cómo la ruptura de la plataforma de hielo de Milne hizo drenar el último lago epishelf de Canadá y transformó el fiordo en un sistema marino.

Por Redacción Ciencias.UY 10 de setiembre de 2026 a las 12:00 4 min de lectura
Imagen: UBC News Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Canal de agua expuesto junto a la antigua plataforma de hielo de Milne en el Alto Ártico canadiense.

Un lago puede desaparecer sin evaporarse ni secarse. En el Alto Ártico canadiense, el último lago epishelf de Canadá drenó hacia el océano después de la ruptura de la plataforma de hielo de Milne en 2020, y un estudio concluye que ese sistema no se recuperará bajo las condiciones climáticas actuales.

Los lagos epishelf son raros porque se forman donde una plataforma de hielo actúa como una represa natural. El hielo retiene una capa de agua dulce que flota sobre agua marina conectada al océano. Esa separación crea un ambiente estratificado: cerca de la superficie viven organismos adaptados al agua dulce, mientras que debajo hay comunidades marinas. La frontera entre ambas capas depende de que la plataforma de hielo siga bloqueando la salida del agua dulce.

El lago de Milne Fiord, en el norte de la isla Ellesmere, estaba dentro de una región conocida como la Última Área de Hielo, una zona del norte de Canadá y Groenlandia que se esperaba que conservara hielo marino perenne durante más tiempo que otras partes del Ártico. Por eso su pérdida no es solo un cambio local: muestra que incluso algunos refugios fríos dependen de equilibrios físicos frágiles.

El estudio, publicado en Scientific Reports, combinó una década de mediciones oceánicas, imágenes satelitales y observaciones de campo tomadas antes y después del colapso. En julio de 2020, la plataforma de hielo de Milne se fragmentó y perdió cerca de 45% de su superficie. Al desaparecer parte de la barrera, el agua dulce empezó a escapar casi de inmediato y la mayor parte del lago se había drenado para el otoño de ese año.

Un detalle hizo posible reconstruir la transición con precisión: instrumentos anclados en el fiordo siguieron registrando temperatura, profundidad y conductividad durante la temporada de campo cancelada por la pandemia. Los investigadores no pudieron recuperar esos datos hasta 2022, pero cuando lo hicieron encontraron el registro de una salinización rápida. Las primeras mediciones de campo posteriores confirmaron que, para julio de 2022, el agua salobre había reemplazado por completo la capa dulce que definía al lago.

Desde entonces, el monitoreo anual no encontró señales de recuperación. Según el equipo, el agua dulce que entra hoy al fiordo ya no queda retenida, sino que se mezcla y sale hacia el océano porque la plataforma remanente no puede actuar como dique. Para que el lago volviera, tendría que recuperarse una estructura de hielo capaz de cerrar nuevamente el sistema, algo que el estudio considera incompatible con la trayectoria climática actual.

La pérdida importa porque estos lagos son ecosistemas de transición, sostenidos por una arquitectura de hielo, agua dulce y agua salada que puede tardar siglos o milenios en formarse. Cuando la barrera se rompe, no se pierde solo una capa de agua: cambia la química, la circulación y el hábitat disponible para organismos adaptados a esa estratificación extrema.

El alcance del trabajo, sin embargo, es específico. No demuestra que todos los ambientes de la Última Área de Hielo estén cambiando de la misma manera ni permite predecir con detalle el destino de cada fiordo ártico. Sí aporta una reconstrucción rara de un antes y un después en un lugar muy difícil de medir. Esa serie larga de datos muestra cómo un sistema aparentemente estable puede cruzar un umbral en pocos meses cuando se rompe la estructura física que lo sostenía.

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Cita original

Bonneau, J., Hamilton, A. K., Mueller, D., Laval, B. E., Forrest, A. L., Crawford, A. J., Antropova, Y. K., Shoapik, J., Pijamini, S., & Vincent, W. F. (2026). Regime shift in high arctic fjord signals the vulnerability of the Arctic's Last Ice Area. Scientific Reports. https://doi.org/10.1038/s41598-026-68201-6

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