Webb observó un agujero negro que parece haberse formado antes que su galaxia

Observaciones del telescopio Webb sugieren que un agujero negro supermasivo ya dominaba la masa de una pequeña galaxia cuando el Universo tenía apenas 700 millones de años.

Por Redacción Ciencias.UY 06 de junio de 2026 a las 01:00 4 min de lectura
Imagen de Webb de una pequeña galaxia lejana ampliada por lente gravitacional, asociada a un agujero negro supermasivo temprano
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Una observación del telescopio espacial James Webb puso en cuestión una idea clásica sobre el origen de los agujeros negros supermasivos. Según una nota de la Agencia Espacial Europea (ESA), el objeto Abell2744-QSO1 parece albergar un agujero negro enorme que ya dominaba la masa total del sistema cuando el Universo tenía unos 700 millones de años.

Una explicación habitual sostiene que primero se forman galaxias con estrellas masivas y que, a partir del colapso de algunas de esas estrellas y del crecimiento posterior por acreción y fusiones, aparecen agujeros negros cada vez más grandes.

El problema es que Webb ha detectado miles de agujeros negros muy masivos en el Universo temprano, demasiado pronto para que su crecimiento resulte fácil de explicar con ese esquema tradicional.

El caso estudiado es Abell2744-QSO1, un ejemplo de las llamadas Little Red Dots, objetos pequeños y rojizos detectados en el cosmos primitivo. Esta fuente se ve favorecida por una lente gravitacional producida por el cúmulo Abell 2744, que la amplifica y la muestra en tres posiciones del cielo.

Según ESA, el instrumento NIRSpec del Webb permitió seguir el movimiento del gas de hidrógeno alrededor del centro del sistema. Ese gas mostró un patrón kepleriano, es decir, una rotación dominada por una masa central muy concentrada. Con esa información, el equipo pudo estimar de forma directa la masa del agujero negro en alrededor de 50 millones de masas solares.

Lo llamativo es que ese agujero negro representaría cerca de dos tercios de la masa total del sistema, una proporción muy superior a la observada en galaxias cercanas. Además, los mapas de composición indicaron que el gas esta formado casi solo por hidrógeno y helio, con muy pocos elementos pesados, lo que sugiere un entorno todavía poco enriquecido por generaciones previas de estrellas.

Si la interpretación se sostiene, el resultado refuerza la idea de que algunos agujeros negros supermasivos pudieron formarse muy grandes desde el principio, sin pasar necesariamente por una larga etapa de crecimiento a partir de semillas pequeñas.

Eso obligaría a revisar como pensamos el nacimiento conjunto de galaxias y agujeros negros en el Universo temprano, una de las preguntas más activas de la cosmología observacional.

Aunque el caso es potente, sigue siendo un objeto particular y muy distante, observado gracias a condiciones favorables de lente gravitacional. Todavía no esta claro cuan representativo es de otras Little Red Dots ni si todos los agujeros negros tempranos siguieron una historia parecida.

Además, parte del debate pasa por comparar estas mediciones directas con estimaciones indirectas hechas para otros sistemas. Harán falta más observaciones para saber si este escenario es común o excepcional.

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