Abejas aprovecharon huesos fósiles para anidar en una cueva del Caribe

Un estudio describió nidos de abejas dentro de huesos fósiles de una hutía en República Dominicana. El hallazgo muestra cómo restos muy antiguos también pueden conservar rastros de animales que llegaron mucho después.

Por Redacción Ciencias.UY 14 de junio de 2026 a las 08:00 4 min de lectura
Imagen: ScienceDaily Imagen acompañante de un artículo de ScienceDaily reutilizada como ilustración contextual de un fósil de insecto; atribución preservada Fuente de imagen
Fósil de un insecto preservado en ámbar, reutilizado como ilustración contextual para una nota sobre rastros de abejas en huesos fósiles

No todos los fósiles cuentan solo la historia del animal al que pertenecieron. A veces también conservan señales de otros seres vivos que llegaron mucho después. Eso es lo que muestra un estudio sobre una cueva de República Dominicana, donde investigadores encontraron rastros de abejas que reutilizaron cavidades naturales dentro de huesos fósiles para construir sus nidos.

La escena empezó a formarse miles de años antes de que llegaran los insectos. Según el trabajo, grandes lechuzas de granero llevaron durante mucho tiempo presas como hutías, roedores caribeños, a sectores de la cueva donde se fueron acumulando huesos y sedimentos finos. Más tarde, abejas excavadoras aprovecharon ese ambiente blando para anidar y, de manera todavía más llamativa, usaron pequeños huecos presentes en mandíbulas y otros restos óseos como refugios ya listos para ocupar.

Los investigadores describen superficies internas lisas y recubiertas por una capa impermeable, un detalle importante para distinguir estos rastros de otras posibles marcas. Esa terminación coincide con el modo en que ciertas abejas acondicionan sus nidos y ayudó a reforzar la interpretación de que no se trataba de daño casual ni de perforaciones producidas por otros organismos.

El valor científico del hallazgo no está solo en lo extraño de la imagen mental de abejas anidando dentro de huesos fósiles. También aporta una pista sobre cómo un yacimiento puede registrar varias historias superpuestas: primero la muerte y acumulación de restos de vertebrados, después la reutilización de esos restos por insectos y, finalmente, la preservación de ambas etapas en un mismo sitio. En paleontología, ese tipo de secuencias ayuda a reconstruir mejor cómo se forman los depósitos y qué procesos pasaron por ellos.

El estudio plantea además que este comportamiento de anidación en cavidades de restos óseos fosilizados no había sido documentado de esta manera. Eso amplía el repertorio conocido de los llamados icnofósiles, que no preservan el cuerpo del animal sino las huellas de su actividad. En este caso, la novedad no es una abeja fosilizada, sino la evidencia de cómo interactuó con materiales muchísimo más antiguos que ella.

Como ocurre con muchos contextos de cueva, parte de la reconstrucción depende de interpretar el orden en que se acumularon sedimentos, huesos y nidos. El trabajo ofrece una explicación coherente apoyada en la morfología de las cavidades y en el recubrimiento observado, pero no registra el comportamiento en tiempo real ni puede eliminar por completo la incertidumbre sobre cada paso de esa secuencia. Aún así, el caso muestra hasta qué punto un fósil puede seguir teniendo vida científica mucho después de que el animal original desapareció.

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ScienceDaily · Imagen acompañante de un artículo de ScienceDaily reutilizada como ilustración contextual de un fósil de insecto; atribución preservada · Fuente de imagen

DOI del paper

10.1098/rsos.251748

Cita original

Viñola-López, L. W., Riegler, M., Olson, S. V., Orihuela, J., Genaro, J. A., & Sánchez-Rosario, A. (2025). Trace fossils within mammal remains reveal novel bee nesting behaviour. Royal Society Open Science, 12(12). https://doi.org/10.1098/rsos.251748

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