La enfermedad renal crónica crece más rápido de lo esperado a escala global

Un análisis global estimó que la enfermedad renal crónica pasó de 378 millones de casos en 1990 a 788 millones en 2023 y ya figura entre las principales causas de muerte.

Por Redacción Ciencias.UY 11 de junio de 2026 a las 17:45 5 min de lectura
Manos médicas sostienen un modelo anatómico de riñón en una imagen asociada a salud renal
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La enfermedad renal crónica se está convirtiendo en un problema de salud pública más extendido y letal de lo que muchos sistemas sanitarios venían asumiendo. Un análisis global estimó que la cantidad de personas adultas con esta condición pasó de 378 millones en 1990 a 788 millones en 2023, una subida que refleja tanto el crecimiento y el envejecimiento de la población como la persistencia de factores de riesgo que siguen sin controlarse a tiempo.

La enfermedad avanza cuando los riñones pierden de manera progresiva su capacidad de filtrar desechos y regular líquidos en la sangre. En sus primeras etapas puede no dar señales claras, y eso favorece el subdiagnóstico. Cuando progresa, el cuadro puede terminar en diálisis, trasplante o terapias de reemplazó renal. Además, el daño renal no queda aislado: también se asocia con más riesgo cardiovascular, de modo que su impacto real se expande mucho más allá de los pacientes que llegan a las fases más graves.

Según el trabajo principal, publicado en The Lancet como parte del estudio Global Burden of Disease 2023, alrededor del 14 por ciento de la población adulta mundial vive con enfermedad renal crónica. La estimación se construyó a partir de miles de artículos y conjuntos de datos de decenas de países. El estudio también calculó unas 1,5 millones de muertes por esta causa en 2023 y señaló que, por primera vez, la enfermedad ingresó entre las diez principales causas de muerte del mundo. La función renal alterada, además, aparece vinculada a una fracción importante de la mortalidad cardiovascular global.

Los factores de riesgo más relevantes identificados por el análisis incluyen la glucosa elevada, la hipertensión arterial y el índice de masa corporal alto. Eso vuelve especialmente importante la detección temprana, porque muchos casos todavía corresponden a etapas en las que el tratamiento y los cambios de hábitos pueden retrasar el deterioro. El problema es que esa oportunidad no se distribuye por igual: en regiones de menores ingresos, como partes de África subsahariana, América Latina y el sudeste asiático, el acceso a diagnóstico, seguimiento, diálisis o trasplante suele ser mucho más limitado.

Como ocurre con otros grandes estudios de carga global, estas cifras no equivalen a un conteo directo caso por caso, sino a estimaciones construidas con fuentes de calidad desigual y con grandes diferencias entre países. Los propios autores advierten que la enfermedad podría incluso estar subestimada, porque muchas personas nunca llegan a hacerse pruebas diagnósticas. Aún con ese margen de incertidumbre, el panorama es claro: la enfermedad renal crónica ya no puede verse como un problema relativamente acotado de la nefrología, sino como una crisis silenciosa con peso creciente en la mortalidad y la discapacidad mundial.

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Cita original

Mark, P. B., Stafford, L. K., Grams, M. E., Aalruz, H., Abd ElHafeez, S., Abdelgalil, A. A., Abdulkader, R. S., Abeywickrama, H. M., Abiodun, O. O., Abramov, D., Abrar, M. M., Abreu, L. G., Abubakar, B., Aburuz, S., Addo, I. Y., Adegboye, O. A., Adegoke, N. A., Adeyeoluwa, T. E., Adnani, Q. E. S., et al. (2025). Global, regional, and national burden of chronic kidney disease in adults, 1990-2023, and its attributable risk factors: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2023. The Lancet, 406(10518), 2461-2482. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(25)01853-7

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