Descubren ondas "narval" que confinan la luz más allá de los límites conocidos

Un equipo describió nuevos modos electromagnéticos capaces de concentrar la luz en volúmenes extremadamente pequeños sin recurrir a metales, lo que podría abrir nuevas rutas para chips fotónicos y microscopía avanzada.

Por Redacción Ciencias.UY 22 de mayo de 2026 a las 21:00 5 min de lectura
Ilustración editorial original con el título “Descubren ondas "narval" que confinan la luz más allá de los límites conocidos” y una composición abstracta asociada a Física.
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Un grupo de investigadores describió una nueva clase de modos electromagnéticos, bautizados como ondas con forma de “narval”, que podrían concentrar la luz en espacios muchísimo más pequeños de lo que permiten los enfoques habituales en fotónica.

Reducir el tamaño de dispositivos fotónicos ha sido mucho más difícil que miniaturizar componentes electrónicos. Una de las razones es que la luz no se deja confinar fácilmente en volúmenes diminutos sin chocar con límites físicos asociados a su longitud de onda.

Durante años, una salida posible fue la plasmónica, que usa metales para comprimir la luz por debajo de su longitud de onda. El problema es que esos sistemas disipan energía en forma de calor, algo poco conveniente para tecnologías eficientes y escalables.

Según el resumen difundido por ScienceDaily, el nuevo trabajo se apoya en un marco teórico presentado por un equipo liderado por Ren-Min Ma, de la Universidad de Pekín. Ese enfoque propone que materiales dieléctricos sin pérdidas pueden lograr confinamientos extremos de la luz sin depender de metales.

En un artículo posterior, el mismo grupo explicó el origen de ese efecto: una nueva familia de autofunciones electromagnéticas llamadas ondas con forma de narval. Cerca de una singularidad, el campo electromagnético crece siguiendo una ley de potencia; más lejos, decae de forma exponencial. La combinación de ambos comportamientos permitiría concentrar la luz en escalas extraordinariamente pequeñas.

Los investigadores diseñaron y probaron un resonador dieléctrico tridimensional capaz de encerrar la luz por debajo del límite de difracción en las tres dimensiones espaciales. También reportaron observaciones experimentales mediante mediciones de campo cercano y un volumen modal ultrapequeño.

Además, usaron esa localización extrema para desarrollar una técnica de microscopía óptica de campo cercano que, según los autores, alcanzó una resolución espacial de hasta una milésima de la longitud de onda.

Si estos resultados se sostienen y pueden reproducirse en otros sistemas, podrían ayudar a crear chips fotónicos más compactos, técnicas de imagen de superresolución y nuevas herramientas para óptica cuántica o procesamiento de información.

La principal limitación es que se trata de un avance muy técnico y de frontera, cuya utilidad práctica aún dependerá de validaciones independientes y de su integración en dispositivos reales. Por ahora, representa una promesa fuerte para la nanofotónica, no una tecnología madura lista para aplicaciones masivas.

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