Dos hábitos simples de horario de comidas se asociaron con menor índice de masa corporal

Un seguimiento de miles de adultos encontró que prolongar el ayuno nocturno y desayunar más temprano se relacionó con un menor índice de masa corporal a lo largo de los años.

Por Redacción Ciencias.UY 11 de junio de 2026 a las 20:45 4 min de lectura
Mujer se mide la cintura en una imagen asociada a peso corporal y hábitos de alimentación
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El peso corporal no depende solo de qué se come. También podría influir cuándo se come. Un estudio con más de 7.000 adultos encontró que dos hábitos se asociaron con un menor índice de masa corporal a lo largo del tiempo: alargar el ayuno nocturno y desayunar más temprano.

La investigación siguió a personas de entre 40 y 65 años de una cohorte en Cataluña. Los investigadores reunieron datos sobre horarios de comidas, peso, talla, estilo de vida y situación social, y años después repitieron las mediciones en una parte del grupo. Al comparar esos datos, observaron que cenar y desayunar más temprano, de modo de extender el tiempo sin comer durante la noche, se vinculaba con un IMC más bajo.

La explicación propuesta apunta a la llamada crononutrición, un campo que estudia cómo el horario de las comidas interactúa con los ritmos circadianos. La idea es que comer más alineado con el reloj interno del organismo podría favorecer un uso más eficiente de la energía y una mejor regulación del apetito. En cambio, saltarse el desayuno como parte de algunas rutinas de ayuno intermitente no mostró la misma ventaja y, según resume la cobertura de ScienceDaily, incluso apareció asociado con hábitos menos saludables en algunos participantes.

El interés de estos resultados está en que agregan matices a una discusión muy popular. Muchas recomendaciones sobre ayuno intermitente se concentran en cuánto tiempo pasar sin comer, pero este trabajo sugiere que la ubicación de ese ayuno dentro del día también puede importar. No es lo mismo dejar pasar más horas sin comer durante la noche que desplazar la primera comida a horas más tardías.

De todos modos, el estudio no demuestra por sí solo una relación de causa y efecto. Se trata de asociaciones observadas en una cohorte, no de una intervención controlada que obligue a las personas a cambiar sus horarios y compare los resultados en igualdad de condiciones. Además, los propios autores advierten que todavía es pronto para convertir estos hallazgos en una recomendación firme para toda la población. Aún así, el trabajo refuerza la idea de que los horarios cotidianos pueden ser una pieza relevante de la salud metabólica, junto con la calidad de la dieta, la actividad física y otros hábitos de vida.

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Cita original

Pons-Muzzo, L., de Cid, R., Obon-Santacana, M., Straif, K., Papantoniou, K., Santonja, I., Kogevinas, M., Palomar-Cros, A., & Lassale, C. (2024). Sex-specific chrono-nutritional patterns and association with body weight in a general population in Spain (GCAT study). International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, 21(1). https://doi.org/10.1186/s12966-024-01639-x

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