Más de dos siglos después de que Isaac Newton describiera matemáticamente la gravedad, los físicos todavía no logran ponerse completamente de acuerdo sobre el valor exacto de la constante gravitacional universal, conocida como “big G”. Ahora, una nueva medición volvió a mostrar una discrepancia con respecto a uno de los experimentos más influyentes de las últimas décadas.
La constante gravitacional determina la intensidad de la atracción entre dos masas. Es una pieza central de la física, pero medirla con precisión es extraordinariamente difícil porque la gravedad es muy débil en comparación con otras fuerzas fundamentales.
Eso obliga a detectar atracciones minúsculas entre objetos relativamente pequeños en condiciones de laboratorio muy controladas. El resultado es que distintas mediciones modernas, aunque muy precisas, siguen dando valores ligeramente diferentes.
Según el resumen difundido por ScienceDaily, el físico Stephan Schlamminger y colegas del National Institute of Standards and Technology (NIST) reprodujeron de forma independiente un experimento realizado en 2007 por la Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM), en Francia.
Para reducir sesgos, parte del análisis fue “ciego”: un colega ocultó durante años un número clave en un sobre sellado para que el equipo no pudiera ajustar inconscientemente sus resultados hacia el valor esperado. Tras una década de trabajo y revisiones adicionales, el grupo publicó su resultado en Metrologia.
La medición del NIST dio un valor de 6.67387×10-11 m3/kg/s2, aproximadamente 0,0235% menor que la medición francesa de referencia. La diferencia es muy pequeña en términos cotidianos, pero significativa para una constante fundamental que debería ser la misma en todo el universo.
El equipo también probó el experimento con masas de cobre y de zafiro para evaluar si el material podía explicar la discrepancia. Los resultados fueron muy parecidos, lo que sugiere que esa no es la causa del desacuerdo.
Este resultado importa porque recuerda que incluso en áreas muy básicas de la física todavía hay mediciones difíciles de reconciliar. No significa que la teoría de la gravedad esté a punto de derrumbarse, pero sí que persisten incertidumbres experimentales o efectos sutiles que todavía no se comprenden del todo.
La principal limitación es que el trabajo no resuelve el problema: simplemente agrega un nuevo dato bien controlado a un panorama ya disperso. Harán falta más experimentos independientes para saber si las diferencias reflejan sesgos instrumentales, detalles metodológicos o algo más profundo.
Scientists opened a sealed envelope after 10 years and gravity still didn't make sense · ScienceDaily
ScienceDaily · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
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