Los robots quirúrgicos ya existen, pero suelen ser máquinas diseñadas para una sola función y para un entorno muy controlado. Un estudio publicado en Nature probó una idea distinta: usar un robot humanoide, parecido en su forma básica a un cuerpo humano, para ejecutar tareas laparoscópicas y participar en una cirugía experimental mediante teleoperación.
La apuesta tiene lógica práctica. Los hospitales, los quirófanos y gran parte de los instrumentos fueron pensados para personas. Un robot con brazos y movilidad más cercanos a la anatomía humana podría adaptarse mejor a esos espacios sin exigir que todo el entorno se rediseñe alrededor de una plataforma específica. La pregunta era si ese tipo de sistema podría alcanzar la precisión y el control que exige una cirugía mínimamente invasiva.
Para responderla, el equipo desarrolló un esquema de teleoperación laparoscópica con instrumentos de uso general. Después lo evaluó en varias etapas: pruebas de banco para medir desempeño técnico, ejercicios de laboratorio con participantes de distintos niveles de experiencia quirúrgica y estudios in vivo en cerdos. El trabajo no describe un robot que opere por sí solo, sino una plataforma controlada a distancia para medir qué tan cerca está esta tecnología de aplicaciones reales.
Según los autores, los resultados muestran que los robots humanoides actuales ya pueden completar tareas laparoscópicas y desenvolverse en procedimientos experimentales, pero también dejan en evidencia varios cuellos de botella. La precisión, la estabilidad, la seguridad y la integración con el flujo de trabajo clínico todavía deben mejorar antes de pensar en un uso hospitalario rutinario. En ese sentido, el aporte más importante del estudio no es anunciar una revolución inmediata, sino ofrecer una medición concreta de cuánto falta.
Eso importa porque la cirugía robótica suele discutirse entre dos extremos: o como una promesa futurista de autonomía casi total, o como una herramienta demasiado costosa y rígida para expandirse mucho más. Este trabajo agrega un punto intermedio. Sugiere que los robots humanoides podrían servir como plataformas versátiles para tareas quirúrgicas y hospitalarias, pero solo si resuelven problemas técnicos y de seguridad que en medicina no admiten atajos.
También conviene leer los resultados con cautela. El estudio es de factibilidad, no un ensayo clínico en pacientes humanos. Parte de la evaluación ocurrió en condiciones controladas y la fase in vivo se hizo en cerdos, un paso habitual en desarrollo biomédico, pero insuficiente para demostrar utilidad clínica definitiva. Además, el sistema fue teleoperado: la intervención humana siguió siendo central en la toma de decisiones y en la ejecución.
Incluso con esas limitaciones, el trabajo ayuda a aterrizar una discusión que suele quedar atrapada en demostraciones de laboratorio o videos espectaculares. En vez de preguntar solo si un humanoide puede moverse o agarrar objetos, pone a prueba si puede actuar dentro de una tarea médica exigente. La respuesta, por ahora, es que puede empezar a hacerlo, aunque todavía no lo bastante bien como para salir del terreno experimental.
In vivo feasibility study of humanoid robots in surgery · Nature
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Liang, Z., Thareja, N., Zhang, P., Joyce, C., Atar, S., Richter, F., Jacobsen, G., Liu, S., Broderick, R., & Yip, M. (2026). In vivo feasibility study of humanoid robots in surgery. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10796-x
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