Una trampa de iones en una sola pieza busca hacer más reproducibles los experimentos cuánticos

Una trampa de sílice fundida controló iones de iterbio y generó un estado cuántico entrelazado de dos cúbits. El avance es de fabricación, no una computadora cuántica terminada.

Por Redacción Ciencias.UY 18 de octubre de 2026 a las 15:45 4 min de lectura
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Componentes metálicos y de sílice de una trampa tridimensional de iones sobre una mesa de laboratorio

En los experimentos cuánticos con iones atrapados, la dificultad no consiste solo en controlar partículas diminutas: también hay que construir un dispositivo que las mantenga aisladas, accesibles a los láseres y estables durante el tiempo suficiente. Un equipo de Estados Unidos presentó ahora una trampa tridimensional hecha en una única pieza de sílice fundida y mostró que puede controlar iones de iterbio con la precisión necesaria para generar un estado entrelazado entre dos cúbits.

Un ion es un átomo o molécula con carga eléctrica. En este caso, campos eléctricos oscilantes actúan como una especie de cuenco invisible que mantiene suspendidos a los iones sin que toquen las paredes del aparato. Esa separación es crucial: cualquier perturbación del entorno puede borrar el frágil comportamiento cuántico que se quiere estudiar. Los iones atrapados pueden funcionar como cúbits, unidades de información cuántica, o como piezas de un simulador que reproduce de forma controlada el comportamiento de otros sistemas físicos.

Las trampas tridimensionales convencionales suelen ofrecer campos de confinamiento profundos y poca agitación indeseada de los iones, pero se fabrican con varias piezas mecanizadas y ensambladas. Los chips planos, en cambio, son más fáciles de reproducir mediante microfabricación, aunque pueden enfrentar otras limitaciones para atrapar ciertos iones y permitir el paso de la luz de control. La nueva trampa intenta reunir ventajas de ambos enfoques: fue tallada mediante microfabricación láser en sílice fundida, pero conserva una geometría tridimensional y segmentada.

Para comprobar su desempeño, el equipo trabajó con iones de iterbio cargados positivamente. Midió potenciales de atrapamiento uniformes a lo largo de más de 200 micrómetros, una distancia pequeña a escala cotidiana pero útil para ordenar y manipular partículas individuales. También registró una tasa baja de calentamiento de su movimiento: alrededor de 1,1 cuantos por segundo en las condiciones reportadas. Ese dato importa porque el calentamiento producido por ruidos eléctricos puede alterar el estado cuántico del ion y limitar los experimentos.

Otra prueba fue cuánto se conserva la coherencia, es decir, la capacidad de un sistema cuántico de mantener las relaciones precisas entre sus posibles estados. Para un modo de vibración de los iones, los investigadores informaron un tiempo de coherencia cercano a 96 milisegundos. Además, prepararon un estado de Bell de dos cúbits con una medida de contraste de paridad de 99,3 %, corregida por errores de preparación y lectura. Un estado de Bell es una forma bien definida de entrelazamiento: al medir uno de los dos cúbits, sus resultados se relacionan con los del otro de una manera que no puede describirse como dos objetos cuánticos independientes.

La demostración no equivale a una computadora cuántica de uso general ni a una simulación cuántica de gran escala. Se realizó con dos cúbits y sirve, sobre todo, para evaluar la calidad del instrumento. Su aporte está en mostrar que una trampa monolítica puede combinar una fabricación más estandarizable con prestaciones que suelen buscarse en montajes tridimensionales elaborados. Si esos dispositivos se pueden producir y operar de modo consistente, otros laboratorios podrían comparar resultados con menos variaciones introducidas por el propio ensamblaje.

El trabajo también deja preguntas abiertas. Faltan pruebas con más iones, mayor número de zonas de control y operaciones sostenidas que permitan valorar si el diseño mantiene sus ventajas al crecer. La estabilidad que se observó bajo condiciones experimentales concretas no garantiza por sí sola que el sistema escale a máquinas grandes. Aún así, el estudio recuerda que las tecnologías cuánticas dependen tanto de los algoritmos y de la física de los cúbits como de detalles de ingeniería: la forma de fabricar un dispositivo puede decidir qué experimentos llegan a ser viables.

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DOI del paper

10.1103/srq8-cgnt

Cita original

Menon, A., Straus, M., Tomaras, G., Jeanette, L., Sheffield, A. X., Valdez, D., Xie, Y., So, V., Luo, D., Duraisamy Suganthi, M., Dugan, M., Bado, P., Linke, N. M., Pagano, G., & Zhuravel, R. (2026). Monolithic segmented three-dimensional ion trap for quantum technology applications. Physical Review Applied, 26(4), 044037. https://doi.org/10.1103/srq8-cgnt

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