Los corales de Galápagos guardan en su esqueleto una memoria química del océano. Gracias a ese archivo natural, un equipo internacional pudo reconstruir cómo cambiaron los eventos de El Niño a lo largo de aproximadamente mil años y llegó a una conclusión inquietante: los episodios más fuertes de las últimas décadas parecen haber sido más intensos que los registrados en todo ese período previo.
El trabajo, publicado en Science, se enfocó en una pregunta difícil de responder con instrumentos modernos: si los El Niño recientes son parte de la variabilidad natural del clima o si están saliendo del rango habitual. Las mediciones directas del Pacífico ecuatorial cubren solo unas pocas décadas, demasiado poco para comparar los eventos actuales con otros ocurridos siglos atrás. Por eso los investigadores recurrieron a corales vivos y fósiles de las islas Galápagos, una zona especialmente sensible a estos cambios.
Cuando las condiciones del Pacífico cambian, también cambia la temperatura del agua en la que crecen los corales. Esas variaciones quedan registradas en la química de sus capas de carbonato de calcio, algo parecido a lo que los anillos de un árbol conservan sobre su historia de crecimiento. En este caso, el equipo midió dos señales geoquímicas, la proporción de isótopos de oxígeno y la relación entre estroncio y calcio, para estimar cómo variaba la temperatura superficial del mar en torno a las islas.
La reconstrucción combinó núcleos extraídos de corales vivos con muestras fósiles datadas por métodos radiométricos. Eso permitió extender la mirada mucho más allá del período satelital y comparar los eventos recientes con otros ocurridos durante el último milenio. Según el estudio, el aumento reciente de la variabilidad térmica en el Pacífico oriental ecuatorial supera lo que muestran los registros paleoclimáticos previos y apunta a El Niño más fuertes, en especial desde mediados o fines del siglo XX.
La señal importa porque El Niño no es solo un cambio de temperatura marina. Cuando se vuelve muy intenso, puede alterar lluvias, sequías, tormentas, pesquerías y ecosistemas en distintas partes del planeta. Galápagos ofrece un ejemplo extremo: durante el gran evento de 1982-83, el calentamiento del mar redujo el afloramiento de aguas frías ricas en nutrientes y provocó daños severos en la red alimentaria marina. Más del 95% de los corales de la zona murieron entonces, según recuerda la propia investigación.
Los autores encontraron además que este fortalecimiento reciente coincide con el aumento de la temperatura global. El paper no dice que cada episodio futuro vaya a romper récords ni que el clima responda de manera idéntica en todos los modelos, pero sí aporta una base histórica amplia para sostener que los El Niño modernos se están volviendo inusualmente intensos en comparación con los del pasado preindustrial. En otras palabras, la pregunta ya no es solo qué tan fuerte fue el último evento, sino si el sistema climático está entrando en una etapa distinta.
Ese punto también ayuda a leer mejor el presente. En agosto de 2026, con el Pacífico ecuatorial nuevamente bajo vigilancia por un posible episodio fuerte, contar con un registro de mil años permite poner en contexto la alarma actual. Si las condiciones que favorecen eventos extremos se están reforzando junto con el calentamiento global, mejorar la anticipación de sus impactos se vuelve todavía más importante para agricultura, manejo del agua, salud pública y conservación marina.
Como todo estudio paleoclimático, este también tiene límites. La reconstrucción depende de indicadores indirectos y de registros obtenidos en una región muy específica del Pacífico, aunque clave para seguir la dinámica de El Niño. Además, comparar observaciones paleoclimáticas con simulaciones sigue siendo complejo, porque los modelos no siempre reproducen del mismo modo la variabilidad natural del sistema. Aún así, el trabajo ofrece algo valioso: una referencia de largo plazo para distinguir mejor entre oscilaciones normales y cambios que podrían estar señalando un clima más propenso a extremos.
Galápagos corals show El Niño events are more extreme now than in past 1,000 years · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Cole, J. E., Thompson, D. M., Dyez, K. A., Tripp, C. J., Tudhope, A. W., Lofverstrom, M., Stevenson, S., Okun, J. M., Lawman, A. E., Conroy, J. L., Overpeck, J. T., Jimenez, G., & Edwards, R. L. (2026). Recent strengthening of eastern Pacific ENSO in the last millennium paleorecord. Science. https://doi.org/10.1126/science.ady2660
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