Durante el desarrollo de un sistema nervioso no alcanza con producir neuronas: también hay que decidir qué hará cada una. Un nuevo estudio en el gusano Caenorhabditis elegans muestra que esa decisión depende, en parte, de una proteína conocida sobre todo por otra tarea: organizar el ADN dentro del núcleo.
Se trata de la cohesina, un complejo que ayuda a plegar y ordenar el genoma en tres dimensiones. Ese trabajo de “arquitectura” no parece un detalle menor. Según los investigadores del MIT, también influye en qué genes quedan disponibles para activarse en momentos clave del desarrollo y, con eso, en el destino final de algunas neuronas.
El estudio se centró en un grupo de neuronas del gusano que normalmente adopta una identidad bien definida. Al analizar animales con mutaciones que alteran la cohesina, el equipo encontró que ciertas células nerviosas dejaban de seguir su ruta habitual y pasaban a convertirse en otro tipo de neuronas. En términos simples, no se trataba de que el sistema produjera más o menos células sin control, sino de que algunas tomaban una identidad equivocada.
Los experimentos apuntan a que la cohesina actúa junto con otros reguladores de genes, entre ellos una proteína relacionada con el factor humano PLZF. Cuando ese sistema falla, células que deberían diferenciarse como neuronas que usan GABA, un neurotransmisor inhibidor, terminan adquiriendo un perfil adrenérgico. Los autores describen ese cambio como una especie de interruptor del destino neuronal: según cómo quede organizado el ADN y qué reguladores logren acceder a él, una misma célula puede inclinarse hacia una identidad u otra.
La relevancia del hallazgo no está solo en entender mejor a un gusano microscópico. La cohesina existe también en humanos y se sabe que mutaciones en genes de este complejo están vinculadas con el síndrome de Cornelia de Lange, un trastorno poco frecuente que afecta el desarrollo físico, cognitivo y conductual. El trabajo no demuestra directamente cómo se produce esa enfermedad en personas, pero sí ofrece una pista concreta sobre un mecanismo posible: alterar la arquitectura del genoma puede cambiar decisiones fundamentales durante la formación del sistema nervioso.
Eso ayuda a mover la pregunta desde una idea muy general —“hay una mutación en cohesina”— hacia otra más específica: qué decisiones celulares se descarrilan cuando ese sistema deja de funcionar bien. En modelos simples como C. elegans, esas preguntas pueden explorarse con rapidez y con mucho detalle, algo útil para identificar genes o rutas biológicas que compensen parcialmente el problema.
El equipo del MIT ya señala una línea prometedora: en el gusano encontraron mutaciones adicionales que atenúan algunos defectos causados por la alteración de la cohesina. Ahora falta identificar con precisión qué genes están involucrados y si esas pistas podrían servir, más adelante, para pensar estrategias terapéuticas en sistemas más complejos.
Conviene, de todos modos, no exagerar el alcance inmediato. El estudio se hizo en un organismo modelo muy distinto de un ser humano, con un sistema nervioso muchísimo más simple. Además, muestra un mecanismo de desarrollo y una relación plausible con trastornos humanos, pero no prueba un tratamiento ni resuelve por sí solo cómo aparecen los síntomas del síndrome de Cornelia de Lange.
Aún con esas cautelas, el trabajo aporta una idea poderosa: la forma en que el ADN se ordena dentro de la célula no solo ayuda a empaquetar información, sino que puede intervenir activamente en decisiones biológicas cruciales. En el caso del sistema nervioso, esa arquitectura parece ser parte de la diferencia entre una neurona que sigue un camino y otra que toma uno distinto.
DNA shaper steers nervous system development · MIT News Research
MIT News | Massachusetts Institute of Technology · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Lee, D., Hirose, T., & Horvitz, H. R. (2026). Cohesin and NuRD antagonistically drive alternative neuronal fates via PLZF transcription factors. Science Advances, 12(31), eaec9329. https://doi.org/10.1126/sciadv.aec9329
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