Superar una meta de temperatura deja cambios que no se borran al enfriar
Un modelo climático muestra que la intensidad y la duración del calentamiento por encima de una meta ayudan a anticipar cambios persistentes en el permafrost y el océano.
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Un modelo climático muestra que la intensidad y la duración del calentamiento por encima de una meta ayudan a anticipar cambios persistentes en el permafrost y el océano.
Mediciones directas muestran que la convección profunda del mar de Labrador transporta oxígeno hacia aguas profundas de las que dependen numerosos organismos marinos.
Un estudio sobre una crisis climática del Paleozoico tardío sugiere que un empujón térmico relativamente modesto puede activar liberaciones masivas de carbono y agravar el calentamiento.
Un estudio con residuos plásticos recolectados alrededor de Japón halló que los microplásticos no solo se dispersan: también pueden transportar aditivos químicos peligrosos a largas distancias.
Un estudio propone que medir solo el núcleo de una ola de calor marina deja afuera largos períodos de agua anormalmente cálida y subestima en más de 150% la exposición total al calor.
Un modelo sugiere que algunas lunas de planetas expulsados de sus sistemas podrían conservar agua líquida durante hasta 4.300 millones de años gracias al calor de las mareas y a atmósferas ricas en hidrógeno.
Simulaciones climáticas sugieren que inyectar aerosoles en la estratósfera podría reducir parte de las olas de calor marinas, aunque dejaría regiones enteras todavía expuestas.
Durante años, la explicación dominante decía que el agua terrestre llegó en cometas o asteroides. Nuevos estudios reabrieron otra posibilidad: que parte del agua se haya formado en la propia Tierra primitiva.
Un estudio con datos satelitales, muestreos oceánicos y genética microbiana sugiere que el calentamiento del mar está reduciendo la disponibilidad de nutrientes para el plancton en amplias zonas del planeta.