Los truenos pueden ayudar a ver el subsuelo incluso donde casi no hay terremotos

Un estudio mostró que las ondas sísmicas generadas por tormentas eléctricas pueden usarse para crear imágenes del subsuelo y detectar zonas débiles a poca profundidad.

Por Redacción Ciencias.UY 21 de agosto de 2026 a las 20:45 4 min de lectura
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Un trueno no solo hace vibrar el aire. En ciertas condiciones, también puede hacer vibrar el suelo. Un nuevo estudio mostró que esas sacudidas, conocidas como “terremotos de trueno” o thunderquakes, pueden convertirse en una herramienta útil para obtener imágenes del subsuelo, incluso en regiones donde casi no hay terremotos que sirvan como fuente natural de información sísmica.

La idea parece extraña a primera vista, pero parte de un fenómeno físico real. Cuando una descarga eléctrica calienta de golpe el aire, genera una onda acústica intensa. Parte de esa energía puede acoplarse al terreno y viajar como onda sísmica superficial. Esas señales se habían observado antes, pero resultaban difíciles de interpretar y por eso no solían aprovecharse para estudiar qué hay bajo tierra.

El nuevo trabajo buscó justamente convertir ese ruido atmosférico en una fuente de datos geológicos. Para hacerlo, los investigadores usaron cables de fibra óptica ya instalados, capaces de funcionar como una larga línea de sensores mediante una técnica llamada detección acústica distribuida. Con ese sistema analizaron dos años y medio de registros continuos y construyeron un catálogo de centenares de eventos asociados a rayos y truenos.

Después combinaron esas señales con simulaciones físicas y métodos de interferometría y tomografía sísmica. El objetivo era ver si las ondas generadas por tormentas podían revelar cambios en la velocidad con que las vibraciones atraviesan el terreno, una pista clave para distinguir materiales más compactos, más blandos o más fracturados. El resultado fue una imagen del subsuelo hasta cerca de 100 metros de profundidad en un entorno urbano con geología kárstica.

Lo más interesante es que el mapa reveló varias zonas débiles que no habían sido detectadas antes con claridad. Algunas coincidían con deformaciones superficiales medidas por radar satelital, y los autores también contrastaron sus resultados con registros de perforaciones y estudios de ingeniería independientes. Eso sugiere que la señal generada por las tormentas no solo existe, sino que puede aportar información útil sobre riesgos geológicos o sobre la estructura del terreno.

La relevancia práctica está en el tipo de lugares donde este método podría ayudar. Muchas técnicas sísmicas necesitan explosiones controladas, martillos especiales, camiones vibradores o terremotos suficientemente frecuentes. Eso no siempre está disponible, sobre todo en zonas urbanas, regiones sísmicamente tranquilas o sitios donde se quiere monitorear el terreno sin desplegar campañas costosas. Si las tormentas pueden funcionar como fuente de energía natural, el monitoreo podría volverse más continuo y más barato allí donde ya existe infraestructura de fibra óptica.

También abre una posibilidad interesante para seguir procesos lentos o difíciles de ver a simple vista, como subsidencia, cavidades, cambios en acuíferos o debilitamiento del subsuelo en áreas propensas a hundimientos. No reemplaza a otras técnicas geofísicas, pero podría complementar sistemas de vigilancia donde cada nueva fuente de datos ayuda a reducir incertidumbre.

Eso no significa que cualquier tormenta permita hacer una radiografía detallada del terreno. El método depende de la calidad de la señal, de la ubicación de los cables, de la frecuencia de las tormentas y de modelos físicos complejos para separar qué parte de la vibración viene del aire y cuál del suelo. Además, la demostración se hizo en un caso particular y todavía falta probar cuánto se transfiere a otros paisajes y tipos de infraestructura.

Aún así, el estudio muestra algo llamativo: un fenómeno meteorológico cotidiano puede servir como fuente de información geológica. En vez de tratar al trueno como interferencia, los investigadores lo convierten en una herramienta para mirar bajo nuestros pies. Si ese enfoque se consolida, las tormentas podrían ayudar no solo a anticipar el tiempo, sino también a entender mejor la estabilidad del terreno donde vivimos y construimos.

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DOI del paper

10.1126/sciadv.aeg8096

Cita original

Roth, N., Kim, D., Czarny, R., Kim, Y. C., Wauthier, C., & Zhu, T. (2026). Imaging Earth's subsurface with thunderstorm-generated seismic waves. Science Advances, 12(34), eaeg8096. https://doi.org/10.1126/sciadv.aeg8096

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