La ELA sigue siendo una enfermedad neurodegenerativa sin cura y con pocos marcadores biológicos claros. Un trabajo liderado por equipos de Uruguay, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y difundido por el Institut Pasteur de Montevideo, sumó una pieza nueva a ese rompecabezas: identificó una forma químicamente alterada del factor de crecimiento nervioso, o NGF, que se acumula en zonas del sistema nervioso afectadas por la enfermedad. El hallazgo no ofrece un diagnóstico listo para usar ni un tratamiento inmediato, pero sí una pista concreta sobre procesos de daño oxidativo que podrían estar participando en la degeneración de las neuronas motoras.
El estudio se centró en una modificación llamada nitración, un cambio químico que puede aparecer cuando aumenta el estrés nitro-oxidativo dentro de los tejidos. Según el paper, la nitración de NGF ya había mostrado en experimentos in vitro una actividad tóxica sobre neuronas motoras, pero faltaban herramientas para seguir esa señal con precisión en organismos vivos y en muestras humanas. Para resolverlo, el equipo generó anticuerpos monoclonales capaces de reconocer de forma selectiva al NGF nitrado y no a la proteína en su estado habitual. La validación incluyó análisis inmunoquímicos, resonancia de plasmón superficial, mapeo del epítopo y estudios estructurales por cristalografía y simulaciones moleculares.
Con esa herramienta, los autores rastrearon la presencia de NO2NGF en modelos animales de ELA y en tejido humano. La acumulación apareció en regiones de la médula espinal donde ocurre la degeneración de neuronas motoras, así como en nervios ciáticos y uniones neuromusculares. Además, los anticuerpos mostraron capacidad neutralizante en cultivos neuronales, lo que refuerza la idea de que no solo detectan una señal asociada al daño sino que también ayudan a explorar su posible papel funcional. En términos simples, el trabajo no dice que la nitración de NGF sea la causa única de la ELA, pero sí que deja una huella consistente en sitios donde la enfermedad avanza.
La importancia del hallazgo está en dos niveles. Por un lado, ofrece una forma más precisa de estudiar un mecanismo biológico difícil de ver hasta ahora, algo valioso para una enfermedad en la que los cambios moleculares suelen detectarse tarde y de manera indirecta. Por otro, abre la posibilidad de investigar si esta forma alterada de NGF puede transformarse en biomarcador, es decir, en una señal medible que ayude a seguir la progresión de la enfermedad o a evaluar futuros tratamientos. La propia nota del Pasteur subraya que el desarrollo surgió de una colaboración entre Udelar, Institut Pasteur de Montevideo, el Clemente Estable, el Institut Pasteur de Paris y la Universidad de Alabama en Birmingham, con un fuerte componente de investigación básica y estructural.
Conviene leer el resultado con prudencia. El paper demuestra detección específica y asociación con tejido afectado, pero no establece por sí solo un uso clínico inmediato ni prueba que bloquear esta vía cambie el curso de la enfermedad en pacientes. Tampoco alcanza con encontrar una marca biológica para convertirla automáticamente en test diagnóstico: eso requiere estudios adicionales de sensibilidad, especificidad y utilidad clínica en cohortes más amplias.
Cientificos uruguayos identifican una senal quimica que podria ayudar a entender mejor la ELA · Institut Pasteur de Montevideo
pasteur.uy · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Varela, V., Garcimartin, S., Trias, E., Zeida, A., Richter, M., de Leon, A., Miquel, E., King, P. H., Vulliez-Le Normand, B., Martinez, M., Alzari, P. M., Bartesaghi, S., Radi, R., & Barbeito, L. (2026). Monoclonal antibodies against nitrated nerve growth factor reveal an oxidation-dependent pathogenic hallmark in ALS. Proceedings of the National Academy of Sciences, 123(17), e2536562123. https://doi.org/10.1073/pnas.2536562123
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