La polilla del dorso de diamante mostró una rápida adaptación al calor y al frío

Un experimento de evolución durante tres años mostró que una plaga agrícola global puede adaptarse con rapidez al calor y al frío, con cambios medibles en supervivencia, reproducción y metabolismo.

Por Redacción Ciencias.UY 30 de junio de 2026 a las 07:00 4 min de lectura
Imagen: eLife Imagen acompañante del paper original; atribución preservada Fuente de imagen
Figura del estudio con comparaciones de supervivencia al calor y resistencia al frío en poblaciones de polilla del dorso de diamante adaptadas a distintas temperaturas

Un experimento de evolución seguido durante tres años sugiere que la polilla del dorso de diamante, una de las plagas más extendidas de los cultivos de crucíferas, puede adaptarse con bastante rapidez tanto al calor como al frío. El resultado importa más allá de esta especie concreta: ofrece una pista sobre cómo algunos insectos podrían seguir expandiéndose o resistiendo cambios bruscos de temperatura en un mundo que se calienta.

El estudio, publicado en eLife, trabajó con poblaciones de Plutella xylostella criadas en laboratorio bajo tres regímenes distintos: una condición favorable de 26 °C, otra más cálida con ciclos de 32 °C y 27 °C, y otra fría con ciclos de 15 °C y 10 °C. A partir de esas líneas seleccionadas, el equipo comparó rasgos de supervivencia y reproducción con análisis de metabolitos, actividad génica y cambios heredables en el ADN.

Las poblaciones adaptadas al calor se desarrollaron más rápido, tuvieron mayor fecundidad y soportaron mejor temperaturas extremas. Las adaptadas al frío, en cambio, mostraron señales de mayor resistencia a la congelación. En otras palabras, el experimento no solo detectó que los insectos cambiaban, sino que esos cambios tenían consecuencias medibles sobre su ciclo de vida y sus probabilidades de sobrevivir en ambientes térmicos exigentes.

Los análisis moleculares sugieren que esa adaptación no depende de un único ajuste. El trabajo encontró una reorganización amplia de la actividad genética y del metabolismo, con una reducción compartida de varias rutas ligadas al uso de lípidos, algo que podría ayudar a ahorrar energía bajo estrés térmico. También identificó mutaciones en un gen asociado a la defensa frente al daño oxidativo y señales de regulación epigenética, es decir, mecanismos que alteran cómo se activan ciertos genes sin cambiar necesariamente toda la secuencia genética.

La combinación de esos resultados vuelve más interesante la historia. Muchas veces se habla del cambio climático como si las especies solo pudieran desplazarse o desaparecer, pero entre ambos extremos existe la posibilidad de que algunas evolucionen con relativa rapidez. En plagas agrícolas eso puede traducirse en un problema práctico: un insecto capaz de tolerar mejor inviernos duros y olas de calor podría conservar o ampliar su rango en regiones donde antes encontraba límites climáticos más estrictos.

Conviene, de todos modos, no exagerar el alcance. El estudio se hizo en laboratorio, sobre una sola especie y bajo condiciones controladas que no reproducen toda la complejidad del campo, donde también influyen enemigos naturales, disponibilidad de alimento, humedad y manejo agrícola. Además, que una plaga muestre gran plasticidad evolutiva no significa que todos los artrópodos responderán del mismo modo. Aún así, el trabajo ofrece una base sólida para estudiar qué mecanismos permiten a ciertos insectos seguir siendo exitosos cuando el clima deja de parecerse al de antes.

Imagen

eLife · Imagen acompañante del paper original; atribución preservada · Fuente de imagen

DOI del paper

10.7554/eLife.110352

Cita original

Lei, G., Zhou, H., Ma, Z., Duan, Y., Chen, Y., Yao, F., You, M., Vasseur, L., Gurr, G. M., & You, S. (2026). Experimental evolution to thermal stress indicates climate resilience in a cosmopolitan arthropod. eLife, 15, RP110352. https://doi.org/10.7554/eLife.110352

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