Los perezosos son famosos por moverse poco y despacio, pero hasta ahora faltaba una base genética sólida para entender de dónde sale ese metabolismo tan extremo. Un trabajo reseñado por Phys.org y respaldado por una nota institucional del Wellcome Sanger Institute presentó por primera vez el genoma secuenciado y analizado de un perezoso de dos dedos. El estudio, publicado el 9 de junio de 2026 en BMC Biology, sugiere que parte de esa biología inusual puede estar asociada a expansiones genéticas propias del linaje y a una carga elevada de retrocopias y otros elementos móviles vinculados con rutas metabólicas y con el funcionamiento de las mitocondrias.
El equipo reunió a investigadores del Wellcome Sanger Institute, el Leibniz Institute for Zoo and Wildlife Research de Berlín, el Hospital Sírio Libanês de San Pablo y otras instituciones. A partir del genoma de un ejemplar cautivo de Choloepus didactylus, reconstruyeron la historia evolutiva de estos mamíferos y detectaron lo que describen como “jumping genes” o genes saltarines conservados durante millones de años en los perezosos actuales. A diferencia de muchos elementos móviles del genoma humano, que suelen estar inactivos o muy degradados, estas secuencias parecen haber dejado una huella evolutiva más persistente en el linaje de los perezosos.
La interpretación central del estudio es que varias de esas expansiones están conectadas con mitocondrias y con vías de metabolismo energético. Eso es relevante porque los perezosos tienen uno de los metabolismos más lentos entre los mamíferos, a menudo por debajo de lo esperable para su tamaño corporal. Según la nota institucional que enlaza al paper original, los autores plantean que estas adaptaciones genéticas podrían haber contribuido a una estrategia biológica orientada a ahorrar energía en ambientes donde la dieta es relativamente pobre y la vida arborícola favorece movimientos lentos y eficientes. El trabajo también vincula estos hallazgos con la historia evolutiva del grupo, al sugerir que muchas de estas características surgieron en el ancestro común de las especies actuales hace unos 30 millones de años.
El interés del estudio no se agota en la historia natural de los perezosos. Comprender cómo un mamífero puede sostener un metabolismo tan bajo sin colapsar podría aportar pistas útiles para investigar procesos celulares relacionados con envejecimiento, manejo de energía y enfermedades metabólicas. En ese sentido, los autores sugieren que futuras líneas de trabajo podrían usar cultivos celulares de perezoso y secuenciación de célula única para probar de manera más directa la función de estos genes y su posible relación con adaptaciones fisiológicas concretas.
Conviene, de todos modos, no convertir el hallazgo en una explicación definitiva de por qué los perezosos son lentos. El estudio ofrece una base genómica nueva y plausible, pero todavía necesita validaciones funcionales que conecten esos cambios del ADN con efectos fisiológicos medibles. Además, el análisis se apoya en un único genoma de referencia y en inferencias evolutivas posteriores, algo habitual en este tipo de trabajos iniciales pero insuficiente por sí solo para capturar toda la diversidad del grupo.
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Uliano-Silva, M., et al. (2026). Elevated retrocopy burden and sloth-specific expansions illuminate mammalian genome evolution. BMC Biology, 24, 263. https://doi.org/10.1186/s12915-026-02632-5
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