Las orcas ya eran conocidas por su repertorio de caza extraordinariamente variado, pero un estudio en Frontiers in Ethology describe una maniobra que no había sido documentada antes: una técnica cooperativa en la que una orca sujeta a un gran pez luna mientras otra lo embiste con tanta fuerza que termina fragmentándolo.
La observación ocurrió en el golfo de California y se centró en el pez luna de cola afilada (Masturus lanceolatus), uno de los peces óseos más pesados del mundo. Estos animales pueden alcanzar tamaños enormes y presentan una forma corporal difícil de manipular. Según los autores, eso vuelve especialmente llamativo que las orcas hayan desarrollado una secuencia tan precisa para procesarlos.
El comportamiento descrito por el equipo fue bautizado como “hold-to-ram”, algo así como “sujetar y embestir”. La lógica es simple, aunque brutal: una orca inmoviliza o sostiene al pez, y otra lo golpea a alta velocidad. Ese impacto no solo ayuda a incapacitar a la presa, sino que puede romperla en pedazos y volver más accesible un animal grande, pesado y potencialmente difícil de consumir entero.
El hallazgo suma una pieza importante a lo que se sabe sobre la flexibilidad de las orcas como depredadoras. En distintas regiones del mundo ya se las vio cazando tiburones, rayas, mamíferos marinos y peces con estrategias locales muy específicas, muchas veces transmitidas socialmente dentro de ciertos grupos. Este nuevo caso refuerza la idea de que su comportamiento no depende de una sola técnica universal, sino de repertorios adaptados a las presas disponibles y a las oportunidades del entorno.
También importa por otra razón: documentar una estrategia así ayuda a entender mejor cómo los grandes depredadores resuelven problemas mecánicos concretos. No se trata solo de “morder” una presa, sino de manipular su tamaño, su forma y su resistencia corporal. En este caso, la cooperación parece ser parte del arma.
El trabajo, de todos modos, describe un comportamiento observado en un contexto y una presa específicos. Eso no alcanza para afirmar que todas las orcas del golfo de California, ni mucho menos todas las del mundo, usen esta misma táctica con frecuencia. Como suele pasar en estudios de conducta animal, una observación muy valiosa puede abrir preguntas nuevas mucho antes de establecer cuán extendido está el patrón.
También queda por investigar si esta técnica se aprende entre individuos, si aparece solo en ciertos grupos familiares o si depende de condiciones ecológicas particulares, como la abundancia local de peces luna grandes. Esa dimensión cultural del comportamiento de las orcas es una de las razones por las que cada nuevo registro puede cambiar bastante la imagen que se tiene de ellas.
Aún con esas cautelas, el estudio ofrece una escena difícil de olvidar y científicamente útil: depredadores que no solo cooperan para capturar una presa, sino que parecen usar esa cooperación para desarmar físicamente un problema que su anatomía por sí sola no resolvería con facilidad. En el mundo de las orcas, cazar también puede implicar ingeniería de impacto.
Fragmentation of Sharp-Tail Sunfish (Masturus lanceolatus) Caused by High-Impact Ramming Behaviour in Orcas (Orcinus orca) · Frontiers
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Ayres, K. A., Gallagher, A., Avena, C. V., Duarte, C. M., & Higuera Rivas, J. E. (2026). Fragmentation of Sharp-Tail Sunfish (Masturus lanceolatus) Caused by High-Impact Ramming Behaviour in Orcas (Orcinus orca). Frontiers in Ethology. https://doi.org/10.3389/fetho.2026.1835536
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