NISAR siguió desde el espacio el avance de lava en un volcán de Kamchatka

Una secuencia de 17 observaciones de radar mostró cómo la lava ocupó y desbordó cráteres del volcán Krasheninnikov, en una zona remota de Rusia.

Por Redacción Ciencias.UY 24 de setiembre de 2026 a las 16:00 4 min de lectura
Imagen: NASA Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Visualización de radar de NISAR que muestra flujos de lava en el volcán Krasheninnikov, en Kamchatka.

Desde 747 kilómetros de altura, el satélite NISAR volvió una y otra vez sobre el volcán Krasheninnikov, en la península rusa de Kamchatka. Al ordenar 17 observaciones tomadas entre diciembre de 2025 y mediados de agosto de 2026, el equipo de la misión obtuvo una secuencia que permite seguir cómo la lava llenó una caldera interior, desbordó hacia un cráter mayor y se extendió en forma de abanico hacia el este.

Krasheninnikov es un par de volcanes situado en la costa del Pacífico. Tras un terremoto de magnitud 8,8 ocurrido mar adentro el 30 de julio de 2025, el cráter norte comenzó una erupción; era la primera registrada en casi cinco siglos. La distancia y el terreno difícil hacen especialmente valioso poder observar sus cambios sin depender únicamente de una visita al lugar.

NISAR es una misión conjunta de la NASA y la agencia espacial de India, ISRO. Su instrumento envía pulsos de microondas hacia la superficie y registra la señal que vuelve. A diferencia de una cámara convencional, este radar puede medir aún cuando hay nubes o falta luz solar. El procesamiento combina muchas de esas señales mientras el satélite avanza en su órbita y produce imágenes detalladas de la superficie.

Cada píxel de las escenas usadas en la animación representa un cuadrado de unos 10 metros de lado. En esas imágenes, la lava se ve más brillante que el terreno cercano porque refleja las microondas de otra manera. La repetición fue decisiva: NISAR pasó sobre la misma zona dos veces cada 12 días, en direcciones opuestas, y así convirtió instantáneas aisladas en una historia del cambio del terreno.

El resultado ilustra una utilidad concreta de los radares satelitales para estudiar peligros naturales en regiones de acceso complejo. La misión puede aportar una cobertura frecuente de volcanes activos y datos que ayuden a documentar dónde cambió la superficie. Esa información puede complementar las redes de vigilancia instaladas en tierra, que en Kamchatka son importantes para muchos otros volcanes de actividad frecuente.

Sin embargo, una secuencia de imágenes no predice por sí sola una erupción ni reemplaza las mediciones locales de sismicidad, gases o deformación del suelo. En este caso, los datos muestran el avance de flujos que ya estaban en curso. Su principal aporte es ofrecer mediciones repetidas y comparables para entender mejor la evolución de un paisaje volcánico remoto.

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