La multicelularidad simple pudo persistir como efecto colateral de otra ventaja evolutiva

Un estudio en levaduras sugiere que algunos primeros pasos hacia la multicelularidad pudieron mantenerse no por su utilidad directa, sino por viajar junto con otro rasgo ventajoso.

Por Redacción Ciencias.UY 19 de junio de 2026 a las 09:45 4 min de lectura
Imagen: eLife Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Diagrama y gráficos del estudio en levaduras que comparan la competencia entre células individuales y agrupadas en racimos multicelulares simples

La multicelularidad apareció varias veces a lo largo de la historia de la vida, pero sigue abierta una pregunta difícil: ¿cómo lograron mantenerse esos primeros grupos de células unidas antes de desarrollar ventajas complejas como la división del trabajo entre tejidos? Un estudio publicado en eLife propone una respuesta menos intuitiva. En vez de surgir y sostenerse siempre porque el grupo ofrecía de inmediato un beneficio propio, algunas formas simples de multicelularidad podrían haber persistido como efecto colateral de otro rasgo que sí era favorecido por la selección natural.

Para explorar esa idea, los investigadores trabajaron con levaduras, un modelo clásico para estudiar los primeros pasos de la vida multicelular. Compararon células normales, que se separan después de dividirse, con otras que por una mutación en el gen ACE2 quedan pegadas y forman racimos, el llamado modelo “snowflake”. En condiciones corrientes, esa mutación no daba ni ventaja ni desventaja claras. El panorama cambió cuando el equipo alteró genes que controlan el momento en que la célula deja el reposo y vuelve a entrar en crecimiento para duplicar su ADN. En ese contexto, las levaduras agrupadas fueron ganando terreno en experimentos repetidos de competencia.

Lo más interesante es que la ventaja no parecía depender del hecho de estar agrupadas en sí mismo, sino del cambio genético asociado. Según el trabajo, la mutación ligada a esos racimos ayudaba a que las células retomaran más rápido la actividad después de un período de reposo. Dicho de otro modo, la selección estaría empujando un rasgo útil para la regulación del crecimiento celular, y la multicelularidad simple viajaría “de acompañante”. Los autores reforzaron esa interpretación al encontrar un efecto parecido en variantes genéticas presentes en levaduras no de laboratorio, lo que sugiere que el fenómeno no es solo una rareza artificial construida en condiciones experimentales.

La importancia del estudio está en que ofrece una manera nueva de pensar un gran salto evolutivo. Si algunos grupos celulares pudieron mantenerse sin aportar una ventaja inmediata como grupo, eso habría dado tiempo a que más adelante aparecieran beneficios propiamente multicelulares, como mayor especialización o cooperación entre células. Aún así, conviene no exagerar el alcance del hallazgo. El trabajo se hizo en levaduras y aborda una forma muy simple de multicelularidad, de modo que no reconstruye de manera directa cómo ocurrió la transición en plantas, animales u otros linajes. Más bien aporta un mecanismo plausible para entender por qué la multicelularidad pudo sobrevivir el tiempo suficiente como para convertirse, millones de años después, en algo mucho más complejo.

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eLife · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

DOI del paper

10.7554/eLife.109833.3

Cita original

Ducrocq, T. L., Laporte, D., & Daignan-Fornier, B. (2026). Constraints on the G1/S transition pathway may favor selection of multicellularity as a passenger phenotype. eLife, 15, RP109833. https://doi.org/10.7554/eLife.109833.3

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