Un material magnético reutilizable retira microplásticos y parte de los PFAS del agua

Un equipo desarrolló un adsorbente magnético que elimina más de 95% de microplásticos y nanoplásticos del agua, y además captura parte de las sustancias PFAS.

Por Redacción Ciencias.UY 22 de julio de 2026 a las 21:00 5 min de lectura
Imagen: Phys.org Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Material de tratamiento de agua ilustrado junto a partículas contaminantes, usado para representar un método magnético contra microplásticos y PFAS.

Los microplásticos ya aparecieron en ríos, mares, agua potable y hasta en tejidos humanos. El problema se vuelve todavía más difícil cuando las partículas son diminutas, del tamaño de nanómetros, porque los sistemas de filtrado convencionales no siempre logran atraparlas con eficacia. Un nuevo estudio propone una alternativa basada en un material magnético reutilizable que, según sus autores, elimina más de 95% de microplásticos y nanoplásticos del agua y además retira parte de las sustancias PFAS, una familia de contaminantes persistentes muy estudiada por sus posibles efectos sobre la salud y el ambiente.

La propuesta combina dos desafíos en uno. Por un lado, los microplásticos y nanoplásticos son cada vez más abundantes y difíciles de remover. Por otro, los PFAS, conocidos a veces como “químicos eternos”, resisten la degradación y pueden acumularse durante mucho tiempo. Resolver ambos problemas a la vez en un mismo tratamiento no es sencillo, sobre todo si la solución además tiene que ser rápida, reutilizable y viable fuera del laboratorio.

El nuevo material fue diseñado como un adsorbente magnético. En términos simples, actúa como una superficie a la que se adhieren contaminantes presentes en el agua, pero con la ventaja de que luego puede recuperarse usando un imán. El estudio, publicado en Chemical Engineering Journal, describe una síntesis a temperatura ambiente y plantea que el método podría escalarse mejor que otras opciones más complejas o costosas.

Según la investigación, el sistema logró remover más de 95% de microplásticos y nanoplásticos, incluso partículas extremadamente pequeñas, de hasta unas decenas de nanómetros. Esa escala importa porque cuanto más chicos son los fragmentos, más fácil resulta que atraviesen barreras físicas, circulen por ecosistemas y lleguen a lugares donde son difíciles de monitorear. En ese sentido, no se trata solo de una mejora incremental sobre filtros ya conocidos, sino de un intento por cubrir una zona del problema que suele escaparse.

El estudio también indica que el material puede capturar algunas moléculas PFAS al mismo tiempo. Eso no significa que resuelva de una sola vez toda la complejidad de esa familia química, porque los PFAS incluyen muchos compuestos con comportamientos distintos. Pero sí sugiere una posibilidad interesante: tratar corrientes de agua contaminadas con mezclas reales, donde distintos residuos conviven y no aparecen aislados como en los experimentos más simplificados.

La relevancia del hallazgo está justamente ahí. En el mundo real, el agua residual y el agua de tratamiento no contienen un solo tipo de contaminante perfectamente controlado. Si un material puede actuar de manera relativamente rápida sobre microplásticos, nanoplásticos y al menos parte de los PFAS, podría acercarse más a condiciones de uso práctico que otras soluciones diseñadas para un único blanco.

Eso no quiere decir que el problema esté resuelto. Los resultados de laboratorio no equivalen automáticamente a una aplicación industrial o municipal. Falta saber cómo se comporta el material en volúmenes grandes, con composiciones de agua cambiantes, cargas de suciedad más complejas y costos operativos reales. También hay que evaluar cuántas veces puede reutilizarse sin perder rendimiento y qué ocurre con los contaminantes una vez retirados: atraparlos es solo una parte de la historia, porque luego hace falta gestionarlos de manera segura.

En el caso de los PFAS, además, conviene mantener la cautela. El propio resumen de la nota fuente habla de “algunos” PFAS, no de todos, y esa diferencia es importante. Una familia química tan amplia rara vez responde de forma uniforme a un solo tratamiento. El avance, entonces, no debe leerse como una solución general definitiva, sino como una plataforma prometedora que podría mejorar métodos existentes de depuración.

Aún con esas reservas, el trabajo apunta a un problema ambiental cada vez más visible: el de contaminantes muy pequeños, persistentes y difíciles de separar del agua. Si la técnica mantiene su desempeño fuera del laboratorio, podría convertirse en una herramienta útil para reforzar tratamientos donde los filtros tradicionales llegan mal o demasiado tarde. En un campo donde abundan los anuncios llamativos pero escasean las soluciones robustas, una mejora que combine eficacia alta, reutilización y recuperación magnética merece atención.

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Cita original

Haris, M., Fozia, B., Loomba, S., Jain, K., Mahmood, N., & Eshtiaghi, N. (2026). Scalable room-temperature synthesis of a MOF-based magnetic adsorbent for rapid simultaneous removal of PFAS and micro-nanoplastics. Chemical Engineering Journal, 542, 178141. https://doi.org/10.1016/j.cej.2026.178141

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