Una malla inspirada en algas captura microplásticos de tamaños muy distintos en un solo paso

Un equipo desarrolló una malla basada en biopolímeros de origen natural que retiene microplásticos grandes y diminutos tanto en agua salada como dulce.

Por Redacción Ciencias.UY 05 de agosto de 2026 a las 16:00 4 min de lectura
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Los microplásticos no son todos iguales. Algunos miden milímetros y otros son tan pequeños que entran en la escala de micrómetros o incluso decenas de nanómetros. Esa diferencia complica mucho su captura: los métodos que funcionan para partículas relativamente grandes no siempre sirven para las más diminutas. Un nuevo estudio propone una salida más versátil, inspirada en un modelo inesperado del mar: las marañas y bolas naturales de algas.

El trabajo, publicado en Science Advances, describe una malla muy porosa hecha con alginato y quitosano, dos biopolímeros de origen natural obtenidos de algas y caparazones de crustáceos. La estructura no actúa solo como una red convencional. Sus fibras están recubiertas por una capa extremadamente fina y ramificada que se adhiere con facilidad a muchas superficies, lo que le permite combinar dos mecanismos a la vez: tamizar partículas relativamente grandes y pegarse a partículas mucho más pequeñas.

Según la prueba de concepto, esa combinación permitió capturar microplásticos a lo largo de un rango de tamaños poco habitual en un mismo proceso. La malla retuvo tanto partículas de escala milimétrica como micropartículas y nanopartículas en ensayos realizados con agua dulce y salada. Esa amplitud es importante porque buena parte del problema ambiental no está solo en los fragmentos visibles, sino en los más pequeños, que pueden dispersarse con facilidad, interactuar con organismos y circular por ecosistemas acuáticos durante mucho tiempo.

La inspiración vino de las llamadas “bolas de Neptuno”, acumulaciones esféricas de fibras marinas entrelazadas que ya se habían observado atrapando plásticos en ambientes costeros. Los investigadores intentaron reproducir esa lógica en un material artificial más controlable. El resultado, según describen, se parece a una red “peluda”: la parte abierta de la malla intercepta partículas grandes, mientras que la cubierta fibrosa de cada hebra atrapa las más pequeñas por adhesión directa.

El avance no significa que el problema de los microplásticos esté resuelto. El estudio demuestra que el diseño funciona en condiciones experimentales y plantea una posible vía de escalado, pero todavía queda por ver cuánto costaría aplicarlo a gran escala, cómo se comportaría en sistemas complejos de tratamiento de agua y qué rendimiento mantendría fuera del laboratorio. Aún así, ofrece una idea atractiva: en vez de perseguir cada tamaño de plástico con una tecnología distinta, quizá sea posible usar materiales inspirados en procesos naturales para capturar muchos de ellos a la vez.

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DOI del paper

10.1126/sciadv.aeg0819

Cita original

Hong, H., et al. (2026). Artificial Neptune balls: Superadhesive biomimetic networks for broad size microplastics capture and removal. Science Advances. https://doi.org/10.1126/sciadv.aeg0819

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