Los guepardos namibios viven una vida sorprendente. Cuando son jóvenes, merodean solos o en pequeños grupos de hermanos por las vastas llanuras de Namibia, sin un lugar fijo. Pero cuando logran tomar un territorio después de peleas violentas, su cuerpo cambia en cuestión de meses: se vuelven más fuertes, más agresivos y permanecen en un área mucho más pequeña alrededor de los árboles que marcan con su olor.
Lo más intrigante es que estos cambios no se explican por diferencias genéticas. Los guepardos namibios tienen una de las menores diversidades genéticas de todos los mamíferos, lo que significa que prácticamente nacen con el mismo ADN sin importar de dónde vengan. Entonces, ¿cómo pueden desarrollar fenotipos tan diferentes?
La respuesta está en la epigenética, un mecanismo que regula la actividad de los genes sin alterar la secuencia del ADN. Es como si el cuerpo tuviera un sistema de interruptores químicos que pueden activar o silenciar genes específicos. Investigadores del Instituto Leibniz de Zoo y Vida Silvestre (Leibniz-IZW) en Alemania estudiaron este fenómeno en colaboración con el Proyecto de Investigación de Guepardos en Namibia.
El equipo utilizó muestras de sangre, peso y datos de edad de diez guepardos macho que fueron monitoreados en ambas etapas de su vida: primero como merodeadores sin territorio, y después cuando se convirtieron en machos territoriales. Esto permitió comparar los patrones de metilación del ADN, que es una de las principales marcas epigenéticas, en los mismos individuos antes y después de la transición.
Los resultados mostraron que la transición de merodeador a macho territorial va acompañada de cambios significativos en el patrón de metilación. Los genes que se metilan de manera diferente estaban relacionados con vías metabólicas vinculadas a las características que se observaron después de la transición: mayor masa muscular, comportamiento agresivo y uso del espacio.
Los científicos también descartaron que los cambios fueran simplemente consecuencia de la edad. Los merodeadores que permanecieron como tales hasta la vejez mantuvieron medidas corporales similares, mientras que los que lograron tomar un territorio experimentaron transformaciones físicas notables.
Este hallazgo tiene implicaciones importantes para la conservación de especies amenazadas. Los investigadores señalan que los guepardos demuestran que incluso especies con baja diversidad genética pueden ser adaptables. Esta flexibilidad epigenética podría ayudar a los individuos a desarrollar diferentes fenotipos, lo cual es particularmente relevante en un entorno que cambia rápidamente debido al cambio climático y la pérdida de hábitat.
Los autores aclaran que el estudio no puede demostrar una relación de causa y efecto. Aunque los cambios de metilación observados están asociados con la transición de merodeador a macho territorial, los datos disponibles no permiten determinar si estos cambios inician la transición, la acompañan, o son una consecuencia del nuevo estilo de vida.
Los guepardos representan un caso único entre los mamíferos: mientras que en la mayoría de las especies los machos fuertes luchan por un territorio cuando ya lo son, los guepardos experimentan una transformación física después de ganar su territorio. Esta característica permitió a los científicos identificar qué genes se metilan de manera diferente durante este cambio de fenotipo.
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Vullioud, C. et al. (2026). Epigenetic Changes Associated With a Phenotypic Transition in Namibian Cheetahs. Molecular Ecology.
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