Los manuscritos antiguos no solo guardan texto: también conservan información biológica sobre los animales de los que provino el pergamino, sobre los entornos en que circularon y hasta sobre las personas que los manipularon. Un reportaje de Nature muestra cómo nuevas técnicas están permitiendo extraer esos datos sin dañar piezas históricas valiosas.
El campo que estudia estas huellas biológicas en manuscritos se conoce como biocodicología. Combina herramientas de genética, química, microbiología e historia del libro para investigar de qué especies proceden los pergaminos, cómo fueron preparados y qué rastros ambientales y humanos conservaron con el tiempo.
Durante años, uno de los límites de esta línea de trabajo fue el temor a dañar objetos patrimoniales únicos. Por eso resultan importantes los métodos no destructivos o mínimamente invasivos que hoy se están desarrollando.
Según el artículo de Nature, los investigadores ya pueden obtener ADN y otras señales biológicas de pergaminos sin dejar marcas visibles. Estas técnicas han permitido identificar especies como terneros, ovejas y cabras, reconstruir prácticas ganaderas y aportar pistas sobre redes comerciales y decisiones de producción en distintos períodos históricos.
El reportaje también destaca que el análisis no se limita al ADN. Puede incluir proteínas, microorganismos y otros residuos que ayudan a reconstruir la historia material del manuscrito, desde su manufactura hasta su uso y conservación.
Este enfoque convierte al pergamino en una fuente de información complementaria al contenido escrito: el objeto mismo pasa a ser evidencia histórica y biológica.
La biocodicología puede abrir nuevas preguntas sobre economía, ambiente, domesticación animal, circulación cultural y prácticas de escritura. También ofrece herramientas valiosas para la conservación de colecciones patrimoniales, al permitir estudiar materiales delicados con menos riesgo.
En un sentido más amplio, muestra cómo el cruce entre ciencias naturales y humanidades puede producir hallazgos que ninguna disciplina obtendría por separado.
Este texto se basa en un reportaje de síntesis, no en un único estudio experimental. Además, aunque las técnicas sean no destructivas o de bajo impacto, su aplicación depende de protocolos muy controlados y del acceso a colecciones patrimoniales. Interpretar las señales biológicas también requiere cautela para distinguir entre huellas originales, contaminación posterior y efectos del almacenamiento.
How DNA forensics is transforming studies of ancient manuscripts · Nature
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