DESI completó el mapa 3D más detallado del universo y seguirá ampliándolo

El instrumento DESI ya ubicó más de 47 millones de galaxias y cuásares en tres dimensiones, un mapa sin precedentes que ayuda a estudiar cómo se expandió el universo y qué papel juega la energía oscura.

Por Redacción Ciencias.UY 12 de junio de 2026 a las 07:00 4 min de lectura
Mapa tridimensional de galaxias de DESI con abanicos de puntos azules y blancos sobre fondo negro
Berkeley Lab News Center Fuente de imagen

El universo no está distribuido al azar. Las galaxias se agrupan en filamentos, paredes y vacíos enormes que conservan memoria de cómo se expandió el cosmos a lo largo de miles de millones de años. El instrumento DESI, instalado en el telescopio Mayall de Arizona, acaba de completar el mapa tridimensional más detallado hecho hasta ahora para estudiar esa gran estructura: ya registró la posición de más de 47 millones de galaxias y cuásares.

La idea no es solo dibujar un atlas espectacular del cielo. Cada una de esas observaciones incluye información sobre qué tan lejos está el objeto y cómo llega su luz hasta la Tierra. Eso permite reconstruir una versión en 3D del universo y mirar hacia atrás en el tiempo, porque la luz de los objetos más lejanos salió de allí hace miles de millones de años. En este caso, el mapa incluye regiones cuya luz tardó hasta unos 11.000 millones de años en alcanzarnos.

DESI, sigla de Dark Energy Spectroscopic Instrument, logra esto combinando 5.000 fibras ópticas robotizadas y diez espectrógrafos capaces de separar la luz en sus colores. A partir de esos espectros, los investigadores determinan distancia, velocidad y composición aproximada de millones de objetos. El resultado es una cartografía lo bastante densa como para seguir mejor la huella de procesos cosmológicos a gran escala, entre ellos la expansión acelerada del universo.

Ahí aparece la pregunta de fondo. Desde fines de los años noventa, los astrónomos saben que la expansión cósmica no solo continúa, sino que además se acelera. El nombre más usado para resumir ese fenómeno es energía oscura, aunque todavía no esté claro qué es exactamente. Mapas como el de DESI sirven para medir con más precisión cómo cambió la distribución de galaxias con el tiempo y para poner a prueba si esa aceleración se comportó siempre igual o si su intensidad pudo variar.

El proyecto ya superó su objetivo original. La misión de cinco años apuntaba a relevar unos 34 millones de galaxias y cuásares, pero terminó bastante por encima de esa cifra y además sumó unos 20 millones de estrellas. Por ese rendimiento, DESI seguirá observando hasta 2028. La extensión permitirá cubrir zonas más difíciles del cielo y aumentar la densidad del mapa en regiones ya observadas, algo valioso para refinar análisis cosmológicos futuros.

Conviene, de todos modos, no leer este logro como una respuesta definitiva sobre la energía oscura. Completar un mapa no equivale por sí mismo a resolver el problema físico que ese mapa ayuda a estudiar. La interpretación depende de comparaciones estadísticas complejas entre observaciones y modelos cosmológicos, y será necesario seguir analizando los datos durante años. Aún así, disponer de una cartografía tan amplia y detallada cambia la escala de las preguntas que la cosmología puede abordar con evidencia observacional.

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